Mostrando las entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de septiembre de 2015

UN AÑO A PARTIR DE HOY...

He cambiado mil veces, y mis idas y vueltas ya se hicieron memorables y un tanto insufribles. He llegado al punto del hastío, siento que soy como esos carritos a control remoto que chocan contra una pared y por más que intentan una y otra vez, siguen inútilmente continuar con el erróneo propósito de doblar o al menos llegar hacia algún lado, solo que esta vez, yo, o el camioncito, sabemos que en esa dirección ya no hay nada nuevo que ver o encontrar.

Hace poco más de un año, me iba a ir del país, ya tenía todo listo, pero...por cosas que solo Dios sabe y maneja, me retuvo aquí, sin embargo, he agotado todas mis reservas, emocionalmente me hace mal quedarme aquí y después de mucho pensar, y de inclusive, consultar a mis padres (cosa que jamás hago), he tomado la decisión de irme del todo.

Siento que no tengo nada más que hacer aquí, que aquello por lo cual quise quedarme, no se dará aquí; no tengo idea si el amor ha tomado también la decisión de renunciar a mi, lo que si es casi seguro es que aquí no está. Es tan difícil aquello que busco?, no creo ser una persona difícil, soy sencilla de sobre llevar, sin embargo...no hay nada ni nadie en mi panorama. Felizmente si puedo sacar algo positivo de todo esto, ya las heridas de la relación anterior sanaron, o al menos están tan cicatrizadas que no se siente nada ya, eso para mí ya es bastante.

Por el amor me iría a donde fuese, y parece que es hora de tomar las maletas e ir en su búsqueda. Sin embargo (aquí viene el gran "pero"), no pienso irme ya, es a partir de hoy, 12 de Septiembre, en que contaré UN AÑO, 365 DÍAS, en que doy el plazo...si no ocurre nada, si no encuentro al amor de mi vida en esos largos 365 días, como hizo el Chavo, tomaré mis trapos, y me iré a cualquier otro lugar. 

Un año...pueden pasar muchas cosas en un año, pero a partir de hoy, empezará una especie de cuenta regresiva y confieso que me quedaré muy triste si en esos 365 días, no sucede nada.

sábado, 11 de julio de 2015

COMO UN DOMINGO CUALQUIERA

AÑO 2000
Un domingo cualquiera amanece, la resolana del sol de la mañana asoma por las rendijas del ventanal de la habitación, que está tapada por un gran cortina oscura, justamente porque el sol nace ahí, asi que impedimos que corte nuestro preciado sueño, si, dije NUESTRO...Lidia y yo estábamos viviendo juntas. Y es extraño eso de compartir la cama, y cuando digo compartir la cama, es que aquella persona, ya no se va a su casa, esta es su casa, esta es su cama, el closet o "placard" como le dice, ya está dividido entre su ropa y la mía. En el baño ya hay dos cepillos de dientes y es raro eso de compartir TODO.

Un domingo cualquiera inicia a las nueve y tantos de la mañana, abrir los ojos y el primer impulso es buscar con la mano el cuerpo de la otra, darle un beso mientras duerme o simplemente quedarte mirándola roncar, pero sonriente de saber que no tendrá que irse al cabo de unas horas, que se quedará de manera "indefinida", y en ese momento después de ese beso, casi siempre llevaba a otra serie de fricciones corporales que terminan sonóramente al cabo de una o dos de horas después.

Un domingo cualquiera, toca organizar las compras de la semana; nuestra primera lista de compras todavía la tengo guardada, como una reliquia, con insondable cariño e importancia, porque no era una lista común, era nuestra primera lista juntas, a esa le siguieron muchas.

Un domingo cualquiera, si estábamos de vacaciones en la playa, amanecemos más temprano porque queremos ir al mar a primera hora para justamente volver no más de las 11am. y no nos queme tanto el sol, o quizás, no dormimos, porque hicimos el amor toda la noche y vimos como iba amaneciendo mientras ya estábamos por acabar por enésima vez, luego, con un hambre terrible, mientras ella iba preparando el desayuno, yo iba a comprar medialunas o panes.

Un domingo cualquiera, se nos da la gana de irnos a almorzar fuera, no hacer nada en casa, total, lo podríamos hacer en la semana.

Un domingo cualquiera, yo poniendo ropa en la lavadora, ella planchando lo ya seco (en Buenos Aires el calor es tan intenso, en verano al menos, que la ropa se seca a los pocos minutos) y va ordenando en los cajones, estamos escuchando un playlist que hicimos con nuestras canciones favoritas de Silvio y Mercedes. Empieza a sonar las primeras notas de "Canción urgente para Nicaragua", y veo de reojo que se acerca a mi con sonrisa compleja, como la de estar planeando algo, alarga su brazo a mi cintura y me lleva a sí a bailar, ella deja su plancha, yo dejo el lavaropa y nos ponemos a bailar a medio camino de la lavandería y la cocina, y no paramos de reír, de hacer ademanes como de grandes bailarines cuando en realidad hacemos payasada y media, acompasada, pero payasada al fin.

Un domingo cualquiera, paseamos por las interminables calles de Buenos Aires, nos detenemos para tomar algo, para seguir las inagotables charlas, como si recién nos estuviésemos viendo, con sorpresa, con novedad.

Un domingo cualquiera, alguien hizo mención de nuestra diferencia de edad y no fue solo una vez, y generó uno de los momentos más confusos, extraños e impredecibles...inestables.

Un domingo cualquiera...un día cualquiera, eran días como ninguno.


martes, 20 de mayo de 2014

DE VUELTA A CASA...


Y si...había decidido dejar de viajar, me volvería mortal, tomé mis maletas y mis pretensiones, y decidí regresar a mi país, esta vez no de vacaciones, esta vez era para quedarme.

Volvía una mujer distinta a la muchachita que se fue, ahora con algo de experiencia, con alguito de mundo, con la sabiduría que te puede otorgar el buen amor y la convivencia, el trabajo importante, las extensas agendas sociales, el mar de gente a la cual conocí, los protocolos asimilados, era una mujer aun jovencísima, pero había sabido aprovechar día a día de todos esos años fuera. Mi familia solo saben que me fuí, que me ausenté, pero hasta la fecha, ninguno tiene ni la más remota idea de todo lo que hice, a todos los que conocía, con las que me acosté...no saben nada, y por más confianza que les tenga a uno que otro...es mejor así.

El aire, el ambiente en sí, eran tan entrañables, que era como si a pesar de estar en el avión, tu nariz y tu cuerpo saben reconocer la proximidad de tu tierra, todo se iba haciendo familiar, y contaba las horas y minutos para salir corriendo de avión y por fin decir "volví a casa", pero no era un regreso normal, era un regreso nostálgico, porque había vivido tanto, me había llenado el corazón de tantos amores, todo eso me removía por dentro y por extraño y contradictorio que parezca, empecé extrañar lo que estaba dejando;  extrañé a quienes me amaron tanto, pero tanto, que me dejaron partir; que aun muy  a su pesar y de su propio amor...me dejaron libre, contra mi voluntad. La emoción de llegar a casa, se veía empañada por esa tristeza.

"¿Qué sería de mi sin la playa de Gesell?, los cafés con medialunas que tomaba en el Tortoni, ¿y el Chiquilín de Bachín?...¿y el paseo por el muelle de la mano de Julieta o las caminatas por Rivadavia o La Costanera con Lidia?...la insufrible falda verde de Julieta, el olor a cigarrillo de Lidia, la nostalgia que me producían ambas...pero de todas, Buenos Aires...ahí se me quedó una parte del corazón, otro pedazo, en el regazo de Julieta, eso quería decir, que yo nunca volvería ser la misma, al menos, era totalmente distinta a la muchachita que se fue, insisto.

En la radio del asiento del avión había una emisora de tangos...y justo aparece "VUELVO AL SUR" y "ADIOS NONINO", no soporté las lágrimas y extrañé amargamente a Lidia, y recordé con amor a Julieta...¿cómo disimular tanta tristeza cuando baje del avión?, si se supone que debería estar treméndamente feliz. Algo se me ocurriría en el camino. Mi avión venía procedente de San José (Costa Rica), esa fue mi última travesía importante encomendada por el gobierno, venía a Lima a presentar formalmente mi renuncia por escrito, porque esta vez requerían que dejara aquello que me apasionaba, para meterme al 100% en el mero ejercicio de la política, en actos protocolares, en cosas más de gente grande, de gente poco feliz, que quizás con los bolsillos más llenos, pero definitivamente poco feliz  y yo creo que merecía hacer algo que me hiciera feliz, aunque eso signifique empezar nuevamente.

En el aeropuerto estaban mi mamá y una tía que traía auto, las abracé enternecidamente y sin más, hice la pregunta..."¿qué hay de comer en casa?", ambas se rieron, y ayudándome a subir mis maletas al auto...por fin retornaba a mi casa. Al llegar, mi mamá había cocinado mi comida favorita "frejol con seco de carnero y chicha morada", comí, charlé un rato, recibí la bienvenida de mi familia y me fuí a dormir...lo necesitaba urgente y el reencuentro con mi vieja cama fue magistral, por las siguientes 12 horas.

Que rara me sentía!, es como si estuviese de visita, y que no estaba en casa, en verdad la sensación esos primero días eran tan extraños!, porque si bien es cierto, no se me quedaron los acentos, se me quedaron las costumbres, la forma de como llamar a las cosas, y me resultó difícil "re-peruanizarme", porque por ejemplo, a la mantequilla le decía "manteca", las groserías me salían "argentinizadamente españolas", es más...yo antes no decía groserías, y hasta el día de hoy...leo en "argentino", esa vocesita que uno usa para leer mentalmente...a mi me sale con acento totalmente argentino...un quilombo che!.

Extrañaba el olor de Lidia y sin darme cuenta, compré por cuenta propia mi primera caja de cigarrillos, para recordarla, para tenerla cerca, aunque sea de esa forma...y ese vicio no me lo pude quitar nunca más.
La ciudad había cambiado también, en verdad me costó adaptarme nuevamente a mi nuevo ambiente, pero si o si tenía que hacerlo y en verdad no fue fácil.

Llegaban las 6:30 pm. y subía a la azotea del edificio, subía a ver el avión que salía rumbo a Buenos Aires, lo veía pasar y los ojos se me llenaban de lágrimas, y ese nudo en la garganta, me cortaba la respiración, como si llevases en medio del pecho una bolsa con peso, pero tenía que hacerme a la idea que fue la mejor decisión que pude tomar, era momento de hacer lo lógicamente correcto a partir de ahí.

Para iniciar mi reincorporación a lo que sería mi vida en adelante, me reinscribí para terminar unos cursos pendientes de la universidad y graduarme porque aun no lo había echo, y llevar la continuación de la segunda carrera que inicié en Barcelona, tenía que convalidar otra serie de cursos, que al final, terminé haciendo la carrera nuevamente bajo la currícula nacional.

Ya estaba aquí, mi vida volvía a empezar, había dejado una historia fascinante atrás, había dejado mucho, pero sabía que eso no duraría para siempre, asi que, intenté tirarme la tristeza para la espalda, enjugarme las lágrimas, y emprender mi verdadera vida...ahí vamos.


martes, 1 de abril de 2014

LA CAJA



Hasta entonces, llevábamos muchas tazas de té y café, porque ella casi no bebía alcohol, comíamos magdalenas por diferentes calles, y el fin de semana era para eso, para charlar, para pasear, para saber más de nosotras...


JULIETA: Y no extrañas estar en casa?
SOLE: Mi casa?...cuál?, la de Lima?
JULIETA: Si, a eso me refiero, porque...no se, yo que estoy a unos cuantos kilómetros, que sin problema puedo coger el coche y conducir un par de horas...yo extraño mi casa, mi habitación, mis cosas, lo que se supone solía ser...tu no extrañas tu casa?
SOLE: A veces..hay días en que me da mucha nostalgia, sobre todo me apena la manera como me fuí, casi casi peleada con todo mundo, lo de Raúl también me pone mal a veces, y también a veces me pregunto, si hice bien en dejarlo todo...
JULIETA: Bah!...pero míralo por este lado, sino hubieses tomado esa decisión, ahora hubieses estado atada casi de por vida a algo que no era lo tuyo, y la duda siempre te quedaría, que es peor y a la larga el chaval ese estaría más "adornao'" que un alce.
SOLE: Jajajajaja...si, en realidad hasta podría decirse que le hice un favor, aunque parezca raro...

Ya había pasado un mes desde que la empecé a frecuentar con regularidad, desde esa vez en la taberna de Iñaqui, en la esquina donde ella y sus amigos solían pintar, y terminamos convirtiéndonos en amigas, pero de esas amigas, en la que siempre había una ligera insinuación a algo, de esas en las que siempre quedaba un signo de interrogación, y muchas frases sueltas.

No la asimilé precisamente como una simple amiga, ni ella tampoco a mí, eso quedó claro, había un "algo", ese algo muy implícito, lo reconocíamos ambas, y llegó un momento en que decidí, por primera vez en mi vida, tomar la iniciativa, en algo como...no se, hacérselo saber. Un sábado por la mañana, tocó el timbre de mi casa...yo vivía en un segundo piso, y corrí a abrir con el automático:

SOLE: (gritando desde un lado del living) Ya está abierto...subeee!
JULIETA: Coño que esta mierda no abre!!!, baja a abrirme!...jolines!
SOLE: (gritando nuevamente) Espera que ya bajo...!!!

Bajé rauda y presurosa a abrirle la puerta, ella había prometido cocinar juntas ese día, nuestro primer almuerzo juntas, y me demoré un poco para abrir, porque estaba colocando flores y adornando la casa, quería hacer un ambiente lindo para cuando ella llegara; al llegar a donde ella estaba, la puerta estaba abierta..."pero si ella me dijo que no se abría!" - me dije- y seguí bajando, hasta encontrarla a ella, con una enorme caja y un lazo gigante...

JULIETA: Vale...es para tí, vamos!, ábrelo! (muy sonriente y ansiosa)
SOLE: Qué es esto Juli?...(no salía de mi asombro y curiosidad), dime?...qué es?
JULIETA:...Ábrelo!!!, joder! vamos!, que te va a gustar!...ábreloooo!!!!
Rompí el lazo y abrí con desesperación la enorme caja...habían dos cd's de Eva Ayllón y otro de una mezcla de música criolla, había una caja de chocolates Sublime, unas artesanías de Chulucanas, un paquete de turrón de Doña Pepa, y las copias certificadas con las pintura de Pancho Fierro. Julieta se había dado el trabajo de mandar traer esas cosas desde Lima para mí, recordó todas aquellas cosas que en algún momento le había dicho, cosas sueltas, que para mí eran simples cosas para contar, cosas cotidianas...ella lo recordó todo, al detalle.

JULIETA: Y????...qué te parece todo? te gusto???, es tal y como me contaste!, además...así tendrás un pedacito de tu tierra aquí, y ya no sentirás más nostalgia, o tal vez menos, y al final te querrás quedar aquí...conmigo (diciendo esto último en voz baja).

No por las cosas en sí, sino por lo que había echo, por haber planificado esas cosas, porque eso toma tiempo, y toma dinero,  nunca nadie, absolutamente nadie, había echo algo así por mí, algo tan simbólico y desde luego, los ojos se me llenaron de lágrimas, no por el regalo...por ella.

JULIETA:...mmm, qué pasa???, no os gusta???, pero por qué lloras???, si la idea no era que llores!...jolines!!!, que soy una tonta!, en vez de alegrarte, te hice llorar!,...

Ella hablaba y hablaba y yo, simplemente no podía salir de mi asombro por tamaño gesto, y de inmediato, me abalancé a abrazarla, a treparme de su cuello, y entre sollozos, le dije, GRACIAS.
SOLE: ¿Cómo hiciste esto???, yo...es que, cómo? por qué???, o sea...es qué (y me iba enredando de los nervios).
JULIETA:...Ahora estoy confundida...te gustó o no?
Hice lo que nunca me imaginé que podría a hacer...la besé, no lo pensé mucho y ella no puso resistencia, muy por el contrario.

Después de ese beso...
JULIETA: Joder!, si desde un principio hubiese sabido que cosas como esta te iban a hacer reaccionar así, me hubiese ahorra'o todo este tiempo! (mientras yo reía y no dejaba de decirle "gracias" en voz baja)

Subimos la caja, le hice probar el chocolate y el turrón, el turrón no le gustó mucho. Ella que era pintora, se quedó fascinada con las acuarelas de Pancho Fierro, le expliqué lo que significaban cada una, y la relación que tenían algunas de ellas con el libro de Ricardo Palma, los personajes de la Lima de aquel entonces, le enseñé a bailar vals y al final, el almuerzo terminó siendo comida rápida que pedimos por teléfono, y una botella de vino que justo tenía reservada para esa reunión, mientras que los besos y primeras caricias se repartían por doquier y por donde cayeran; esa noche, Julieta durmió en casa.


lunes, 24 de marzo de 2014

LA CASA NOVA I LES PAPALLONES - La casa nueva y las mariposas

Recién me iba acostumbrando al echo de vivir sola, de ganar mi propio sueldo, de mantenerme por mi misma, más aun siendo tan joven; más de una persona pensó, "si esta chiquita de a penas 18 años, está sola viviendo en otro país, ganando el sueldo que gana (era bastante bueno), ¡¡¡que vida de perdición se estará dando!!!", pues no, contra todo lo que otros pensaran, era una chica muy juiciosa, muy madura para llevar mi vida, a pesar de ser jovencita, nunca hice ningún tipo de desbande, pudiendo quizás haberlo echo, mas no...todo lo llevé en orden.
Y las cosas no pudieron ponerse mejor, me enviaron un documento anunciándome que me trasladarían a la misión cultural en Barcelona, y otra vez, sentí cierto..."miedito", pero de esos mieditos que en realidad son expectativas, ansias, cosas lindas en el fondo.
 Tomé el avión y al cabo de una hora y media, llegué a El Prat (aeropuerto de Barcelona), el mismo trajín de la vez anterior, hasta llegar al que era mi departamento asignado, en la calle más transitada, bulliciosa y ecléctica de la ciudad ...La Rambla. La más peatonal y bulliciosa de toda Barcelona, y desde ese nuevo departamento se podía ver, desde mi ventana, el gigante puerto de yates, quizás donde el 90% de gente rica, tenía enormes embarcaciones de lujo...era lindo tener esa vista y el olor del Mediterráneo que se cuela por tu ventanal.
Una vez instalada, como era costumbre, salí a recorrer algunas calles cercanas, y caminé por varias calles, tratando de hacer memoria por dónde había ido, como para no perderme, caminé por muchas horas; eran tres, cuatro, quince calles, y no sentía el paso de las horas, pero si ligeramente el cansancio, pero si lo comparaba a la emoción por estar en ese lugar nuevo, hacía que el cansancio se fuera. Primer problema...no sé hablar catalán...aunque todos entienden castellano.
Habían muchos artistas callejeros, desde pintores, saxofonistas, malabaristas, recitadores...de todo un poco, cafeterías, sitios de "tapas", y por ahí entre a uno, bebí algo de vino y unos pinxos, y enrumbé nuevamente a la caminata. Visitaba los mercados, La Boquería y el mercado de pulgas!!, qué mejor como para conocer el alma de una ciudad que visitar sus mercados!.
En una de las calles centrales, había una librería, libros antiguos, libros de viajes y antigüedades, pero... necesitaba un mapa:
SOLE: Buenas tardes...estoy necesitando este mapa, podría envolverlo por favor?
VENDEDORA (Una señora mayor): Claro!, como no!, ahora mismo se lo pongo en un bolsito, serían....400pesetas.
SOLE: Aquí tiene (mientras iba mirando otros libros que llamaron mi atención)
VENDEDORA: ¿Usted no es de aquí no?..
SOLE: No, soy de Perú, pero recién llego de Madrid.
VENDEDORA: Ah que bueno!, se va a a entretener mucho por acá, hay de todo, asi que no va a extrañar nada! (muy amable la señora).
SOLE: Jajaja, ok, señora, muchas gracias.
Y salí de la librería.
Unos metros más lejos, habían un grupo de jóvenes pintores, dos chicos y una chica, la chica, entre toda la gente, llamó mi atención.
Pasé una y otra vez, y miraba lo bien que pintaban!, pero no me animé a acercarme. Pasaban los días, y ella ya no estaba ahí, hasta que en el siguiente sábado, ella y sus amigos volvieron con sus oleos y pinturas, yo...nerviosa, seguía pasando una y otra vez, como tonta, nerviosa, hasta que por fin...ella me sonrió (y yo de nervios salí corriendo, que estúpida!). Escuché que alguien gritó "Julieta!" y ella volteo la cabeza, entonces...así se llamaba "Julieta".

Y así pasaron dos meses, hasta que desistí de darme a la tarea de solo mirarla, en un arranque de valor, me  acerqué a ellos.
SOLE: Hola...que lindo pintan!, están por aquí solo los fines de semana?
JULIETA: Si, como tu...te he visto viniendo por aquí, y siempre haces lo mismo.
SOLE: Me haz visto?
JULIETA: Claro...siempre haces lo mismo, llegas hasta esa esquina, dar un par de vueltas, entras a la taberna de Iñaqui, pides siempre lo mismo, una copa de vino, y unas tapas, por ahí de vez en cuando tomas 2 copas, miras de reojo, bebes lento, pagas la cuenta, y te vas, no sin antes en darte una vuelta por aquí cerca...mucho gusto, mi nombre es Julieta.

¿Qué se puede hacer ante eso?...ella me había notado, mi cara era una brasa ardiente, y era ese momento en el cual, ruegas al cielo que la tierra te trague...

SOLE: Soledad Mendoza, qué tal?...no sabía que conocías o que habías prestado atención a mi presencia...(esa primera impresión fue mejor que la primera), es que siempre hay mucha gente

JULIETA: Tengo buena memoria, si no pusiera atención a los detalles, cómo jolines pinto? jajaja

Esa sonrisa natural, contagiante, segura de si misma, desvergonzada, delgada,  ligeramente peliroja con pecas semi naranjas muy menuditas, nariz respingada, ojos entre caramelo y verdes, y rizos... centanares de rizos uno más enredado que otro, pero que armaban el juego perfecto a una belleza desordenada. Ustedes saben lo crucial que puede resultar para uno, tener contacto por primera vez con alguien que te gusta? y es mucho más raro porque es una persona de tu mismo sexo, algo que hasta hace unos años ni siquiera en tus más remotos sueños pensaste, que por fin, me dirigía a una mujer, no con la mera intensión de simplemente conocerla, era otro síntoma creíblemente palpable, que ya no estaba en casa.

JULIETA: Y vives por aquí cerca?...
SOLE: Se puede decir que no, a unas 5 calles del muelle, ah, disculpa, te estoy interrumpiendo, y tengo unas cosas que hacer en casa, que les vaya bien si?, nos vemos...

Salí presurosa, arrebatadamente nerviosa, tartamudeante, sudando frío...mal, bastante mal, que para cuando llegué al departamento, empecé a vomitar de los nervios. Nunca en mi vida había siquiera coqueteado con una mujer, ni nada,  "soy nueva en esto" me decía a mi misma, pero era una sensación agradable, a pesar del susto, era como...una punzada, en la boca del estómago, algo raro...y descubrí, que las mariposas en el estómago, si existen.

Volví al mismo lugar dos sábados después, fui a la taberna, y pedí lo mismo que dijo Julieta que pedía, una copa de vino y unas tapas, pero ella no estaba, estaban sus amigos pintando, pero ella no, y el corazón se me arrugó, dí un largo suspiro y me dediqué a mirar el libro que había llevado, pero...unas manos frías, me taparon los ojos:
JULIETA:...pensé que no vendrías más
SOLE: Hola! (nuevamente aparecieron aquellas mariposas)
JULIETA: Digo porque saliste como si hubiese visto un fantasma!, hasta pálida estabas...estás bien ya?
SOLE: Ja!, disculpame, es que en realidad que tenía algo muy urgente que hacer y tuve que irme rápido..
JULIETA: ¿Quieres que te crea?...jajajaja

Se sentó en mi mesa, pidió lo mismo que yo, y a pesar de mis nervios, charlamos por horas, las copas se cambiaron por unas tazas de café, y las tapas por un par de postres, uno de crema de limón y nata y otro de chocolate; le conté de donde venía, a lo que me dedicaba, le conté de mi vida y de lo que huí, le conté acerca de mi, ya con poca vergüenza y más fluida de palabras; ella por su parte me contó que vino a Barcelona hacía unos dos años desde Málaga, y estaba ya en el último año de Artes Plásticas, tenía 22 años, yo 18, y la charla se extendió hasta las 10 pm.

No nos habíamos dado cuenta que estuvimos charlando desde las 11am, y era como si recién hubiésemos empezado, el reloj de detuvo, por primera vez y ambas, estrechando las manos y con un par de besos en la mejilla (los españoles saludan y se despiden así), nos dijimos "hasta el próximo sábado", di media vuelta, hice un ademán con la mano para despedirme a lo lejos, ella hizo lo propio, tomé un taxi, y me fuí a casa...esa noche, las mariposas no me dejaron dormír.

sábado, 2 de noviembre de 2013

LA HUIDA BRASILERA


El jueves tomé un avión, y me fui lejos...estoy en Sao Paulo.
Mi asiento...solo para mi, y en clase Premium
¿Qué tal el desayuno?



Mis millas libres estaban por vencerse, tenía el tiempo, el dinero y una buena excusa...hice maletas y me largué lo más lejos que me puedan llevar esas millas gratuitas, osea, que el vuelo de ida y vuelta (y en clase Premium) me costó tan solo un 20% de lo que me hubiese salido y en esa categoría, lo cual me permitiría darme 4 días de descanso lujoso, sin importarme absolutamente nada de lo que suceda, o de lo que pasó atrás.


Hace tanto, pero taaaaantos años que no me escapaba así!!!, necesitaba cambiar de cielo, de tierra, volver a ser la misma Sole que era hace años, la que nunca le tenía miedo a nada, aventurera, conquistadora de lugares, artífice de sus propias mega aventuras, necesitaba con urgencia volver a ser yo y reencontrarme conmigo misma.

Quizás siempre estuve renuente a venir a Brasil, sobretodo por la bendita vacuna que tuve que ponerme, por el clima, no se...siempre le puse "mil peros", y para cuando los "peros" se me acabaron...se me había acabado el dinero y la salud también.
En el mismo avión hice amistades, Rida y Nelly, dos hermanas que si bien son brasileras, viven en Lima hace un par de meses porque están haciendo una maestría, asi que ellas son mis guías de viaje por estos días. Es más, vine un rato solo a vestirme para ir a un bar esa noche con ellas, y de paso a escribir este post. Es que desde la comida, la bebida, el lugar, su magia, su gente, el clima...todo, me gusta; los sabores son tan distintos, extraños aun, pero ricos la gran mayoría...¿cómo pude estar tan lejos de esto?.
Me encanta Sao Paulo...no pensé que me gustaría tanto, aunque tendré que volver a la realidad en unos días, y mientras eso sucede, me olvidare que yo soy yo, para crear una nueva yo...al menos por un rato.

miércoles, 28 de agosto de 2013

EL DÍA DE LOS BUENOS AIRES

Salí del aeropuerto con el vuelo retrasado; recientemente había dejado Barcelona, me dieron siete días libres en Lima, para reanudar trabajos en el consulado y Agregaduría Cultural en Buenos Aires.

Por la urgencia del vuelo y los pocos cupos en el avión, me ubicaron en un asientos de primera clase...me encantó el cambio, desde ese momento se perfilaba un buen comienzo.
AEROMOZA: Buenas tardes señorita Soledad (sabían mi nombre, que emoción!), está cómoda en su asiento?
SOLE: Si, muchas gracias.
AEROMOZA: En breves momentos procederemos a despegar, no se olvide de colocarse el cinturón...
SOLE: Ok, gracias (sonriente y feliz)
El avión despegó, terminó la señal de alerta y de inmediato, pasó la aeromoza con el cochecito de bebidas.
AEROMOZA: ¿Puedo ofrecerle algo de beber? , esta es nuestra carta de vinos o lo que usted desee.
SOLE: Mmmm...una cava podría ser?
AEROMOZA:  Claro!, tenemos Freixinet, y Chandon rosa.
SOLE:  Chandon esta bien...gracias.

Y así transcurrió el vuelo, la aeromoza volvió a mi asiento 7 veces más para ser exacta, para resumidas cuentas: llegué a Buenos Aires, coloradita y feliz. No sé si era efecto del alcohol, porque aclaro que no estaba ebria (solo alegre), hacía calor, bueno...Buenos Aires en verano hace bastante calor (llegué en diciembre). El aeropuerto de Ezeiza es lindo, aunque para todo había escalera mecánica o cinta transportadora. Salí de la sala de embarque con mis 4 maletas gigantes, nuevamente a esperar a la persona encargada en pasar por mí; pasaron 5, 10,15...20 minutos y nadie asomaba, ya estaba tensa y recordé que me habían dado un número telefónico para llamar a la persona esta. Oh sorpresa!, el tipo pensó que mi vuelo llegaba a las 1pm, y yo llegué 1 am..

De Capital Federal a Ezeiza era un buen tramo, casi una hora en auto; asi que al saber que el hombrecito este iba a demorar regular, me fuí a una de las cafeterías del aeropuerto, y...había solo una mesa disponible, pero la silla era muy alta, así que decidí pedirle a la persona del lado, una silla que tenía vacía (una mujer que estaba sentada sola).
SOLE: Disculpe, esta silla está libre?
MUJER: Sí si, tómela...vos no sos de acá no?
SOLE: Ja, no, tiene razón, no soy de aquí, acabo de llegar desde Lima, solo que la persona que iba a pasar por mí se demoró y lo tengo que esperar.
MUJER: Ah!...mirá vos, yo también ando esperando a un compañero de trabajo que venía desde Lima, pero parece que se le retrasó el vuelo. Venís por estudios o trabajo? (me lo dijo sonriente).
SOLE: Por trabajo, llego a trabajar para mi embajada. Ah!, discúlpeme, no me presenté...Soledad Muñoz, mucho gusto.
MUJER: Mi nombre es Lidia, mucho gusto (ambas sonrientes, estrechamos las manos y algo pasó en ese contacto)...por favor, toma asiento, disculpa la descortesía.

Lidia era una mujer bastante mayor, 50 años, con voz bastante gruesa, y era a causa de la enorme cantidad de cigarrillos que fumaba, eso sin contar el café.

SOLE: No, no tiene por qué (tomé asiento y pedí algo de beber)
MUJER(LIDIA): Y qué harás en tu embajada?
SOLE: Me encargaré de la oficina de asuntos sociales y protocolares, además de ser personal de apoyo para la Agregaduría Cultural, coordinando con el Ministerio de Turismo en Lima.
LIDIA: Y como una chiquilina como vos tiene semejante puesto????, Cuántos años tenés?, 16 o 18???
SOLE: Tengo 20, y lo conseguí estudiando y trabajando muy duro, y parece que les gustó mi trabajo, y usted? a qué se dedica?
LIDIA: Dejáte de tratarme de "usted", soy Lidia, tuteame carajo! jajajajaja, yo soy Climatóloga, investigadora científica de Oceanos, e...Ingeniera de sistemas
SOLE: Y cómo una mujer tan interesante como usted hace todo eso (una respuesta por demás lanzada).
LIDIA: Y bueno...gracias por lo de interesante (sonreía mientras encendía uno de sus tantos cigarrillos).

Conversamos por largo rato, de mí, de mi trabajo, de ella de sus cosas, me explicaba cosas que para mí sonaban interesantísimas, en realidad para cualquier mortal, proviniendo de una persona tan particular e inteligente; al cabo de un rato, llegó el famoso señor de la embajada a recogerme. 

LIDIA: Ha sido un gusto charlar con vos, por si te animás...te dejo mi correo electrónico, si querés conocer Buenos Aires, me ofrezco como tu guía, claro...si vos querés.
SOLE: Jajaja, ok, también le dejo el mio, es más, esta es la dirección de la oficina donde trabajaré, por si se anima a visitarme (yo no dejaba de sonreir),
LIDIA: Ok...entonces nos vemos pronto (se paró de su asiento y me dió un beso en la mejilla).

Y si, a veces, en los lugares menos esperados, puedes conocer a gente importante, no por su condición precisamente, es por todo en general, por su personalidad sobre todo, pero...esta historia tiene aun para rato. Eso...en otro post.






lunes, 19 de agosto de 2013

LONELINESS

Han pasado muchos días, noches, lluvias, nubes, vientos; se han esfumado estaciones, una tras otra, el mundo giró lo que tenía que girar, yo sin embargo, no he sido afecta a ese gran cambio.
No he vuelto a las viejas andanzas, a las noches de música, amigos y aquella vida social envidiable, ya no, ahora me quedo en casa, y si por ahí se da la escasa oportunidad de hacer algo un viernes o sábado por la noche, estoy tan acostumbrada ya a quedarme en casa, que a medida que me voy alistando para salir, las ganas se me van escapando y tengo más ganas de quedarme con mi soledad cotidiana, y termino saliendo (si es que salgo), más de fuerzas que de ganas.
Y a veces hasta se da la oportunidad que salgo la gran mayoría de veces conmigo misma, entro a algun lugar, no tengo precisamente a nadie al lado para comentar lo que veo o lo que escuché por ahí, se traduce en un paseo más, en completo y absoluto silencio. Cuando decido comer en algún lado, el mesero me pregunta: "mesa para dos?", "no, solo para mí", le cambia la cara al tipo, por una de..."pobrecita", me da una mesa al rincón, como el de los castigados y se va, yo, nuevamente, un día como como cualquier otro, comeré sola.
Hace unos 3 ó 4 meses atrás, fui a un maravilloso concierto, el concierto de mi ídolo, de mi Silvio Rodriguez, y veía la gente llegar de a 2, de a 3 ó de grupos grandes, yo era la única que llegó y se sentó sola, porque justo según la numeración de mi entrada, también se prestó para exiliarme del resto de gente, y es ahí, cuando sientes la pegada de los asientos vacíos, que no hay con quien conversar, que te quedaste con canciones en la garganta y que llegó un momento, en que no sabía si lloraba de emoción de ver a Silvio, o de tristeza por no tener a nadie con quien compartirlo.

Volver a casa sola, caminar sola, ir al cine o de compras ó a comer, ó hacer trámites siempre igual. Alguno se preguntará, "pero...y tus amigos?" , no...ya no tengo amigos, y las 2 únicas que me quedan viven fuera del país y otra de ellas tiene muchos problemas como para que tenga que soportar mis dolores también. Al resto, prefería sacarlos de mi vida, pero los saqué por el simple y llano motivo de que no quiero cerca a mí, gente complicada, con vidas conflictivas y menos que de una u otra forma, busquen involucrarme en sus dramas, porque yo ya tengo los míos, y no siento si quiera la posibilidad de dar consejos.

Dicen que en la soledad y la quietud, uno se encuentra a sí mismo, yo me encuentro conmigo a diario y esa famosa fiesta "de a uno", ya dejó de parecerme graciosa o útil, ya me estorba, ya me pesa sobremanera.
Y esa escandalosa y acaparadora soledad me transtorna la cabeza de a pocos, porque me hace pensar tonterías, me hace deprimirme y caer en el bloqueo, y digo bloqueo porque siento que con esa onda que cargo a veces, quizás me esté perdiendo de grandes cosas y que por ahora, no las veo, no se...es como si yo misma bloqueara las bendiciones, ese espacio o aura negra de pesa sobre mi, me espanta los arcoiris y las ollas de oro, me espanta los pajaritos cantando, y me espanta las carcajadas., el problema entonces es...que estoy metida un hoyo y no sé como carajos salir.

Me aburrí de caminar sola, de no ir a sitios porque no tengo con quien ir, me aburrí de mi misma, de los pensamientos de mi cabeza. Me fugo a la playa por unos días, como siempre, conmigo misma.

jueves, 13 de junio de 2013

LLEGADA Y OLÉ

Llegué a Madrid, Barajas estaba abarrotado de gente, como todo aeropuerto supongo, pero era verano (allá) y el tránsito se hacía difícil; llegué, no lo podía creer, después de tantas horas de vuelo, por fin había llegado a la más loca aventura de mi vida.
Según el informe del ministerio, alguien de la embajada iría por mí, miraba desorientada y tensa,...y si no iban por mi?, y si me perdí?, y si tomé el avión equivocado?, total, a alguien le ha pasado, puede que me hubiese pasado a mi, y así estuve 15 minutos (los más largos y extensos), hasta que por fin, vi a un señor a lo lejos, con un cartelito con mi nombre, me regresó el alma al cuerpo, y la sonrisa a la cara.
SR. EDUARDO(el chofer de la agregaduría cultural): Srta Soledad??, mucho gusto soy Eduardo López, el chofer de la agregaduría, me encargaron pasar por ud.
SOLE: Si, estaba buscando por otro lado...me perdí, soy nueva en esto (me reí)...
SR. EDUARDO: No se preocupe, he visto caras de asustada como la de ud. cientos de veces (se empezó a reír el hijo de puta, mientras nos íbamos acercando al auto).

Maletas embarcadas, y empezamos en trayecto a los que sería mi casa por algún tiempo, la carretera, si mi memoria no me falla, se llama Av. Hispanidad y la otra no recuerdo bien el nombre; eran enormes, hoteles cercanos, pronto vería el centro de la ciudad, y yo...pegada como una calcomanía a la ventana, extasiada, emocionada, las largas horas de ese vuelo tortuoso, se fueron por arte de magia, no existió nunca los reclamos previos, los gritos, el ex novio...nada.

El sr. Eduardo me iba señalando uno a uno los lugares y calles que debía conocer, me contaba una que otra costumbre, como para no desentonar tanto, y así conocí La Puerta de Alcalá!!!,  era más linda que en los libros, la calle Atocha, La iglesia de la Almudena...lindas todas; algunas calles ligeramente más angostas que en mi ciudad, otras eran mucho más anchas, los negocios abiertos (eran casi las 2pm.de allá). un calor infernal, la gente en algunas piletas,  pero eso era de menos...por fin, mi vida sería distinta, hasta que me dí cuenta de algo "...y si esta vez me dedico a ser lesbianamente yo misma?" (pregunta para más extraña).

Nunca había besado a una mujer en la boca, bah!, de niña, en primaria besé a una, pero eso no cuenta, ni nunca había experimentado el sexo con una mujer tampoco, y en ese instante me dí cuenta que quizás, ese también sea un nuevo inicio, de por fin descubrir lo que hasta ese momento me tenía loca "...y si me gusta y ya no hay vuelta atrás?", con la cabeza en revolución absoluta, por fin me instalé en mi casa temporal, en un apartamento pequeño en el centro de Madrid, la calle se llamaba Hermosilla y estaba a unas 4 cuadras de mi  nuevo trabajo en la embajada.
 Esa noche no dormí, para empezar porque el cambio de horario me tenía desubicada (seis malditas horas de diferencia, mientras todo mundo dormía, qué carajos iba a hacer?), estaba tan...emocionada, nerviosa y ansiosa que no pegué un ojo; el calor también era insoportable y empecé a tener ligeros síntomas de "mamitis", que aunque no duró mucho, se hicieron sentir. Y así...inicié el primero de muchísimos viajes, así empecé el inicia de mi loca, accidentada, variopinta y fabulosa vida. Olé.