martes, 17 de junio de 2014

ADOLESCENTE DE SECUNDARIA (Parte 2)

Y por fin, después de haber temido tanto ese día, el fucking día llegó, nuevamente pasaría a ser "la nueva", y en esta vez en un colegio estatal, donde había toda clase de chicas, de esas atrevidas, achoradas, medio salvajes...ya estaba dentro, "ya me jodí".

Entré por la puerta principal que da a la Av. Mariategui en Jesús María, y como siempre, bien uniformadita, zapatos lustrados, uniforme impecable, la insignia bien colocada y con todo en su lugar, y es que al ver el lugar, era antiguo, todo se veía antiguo, era una mezcla de ladrillo, madera, algunos salones dicen que eran de adobe, rejas en las ventanas y eran para que las chicas no se escapen, era casi casi una correccional de mujeres, una y otra vez, me decía a mi misma..."te jodiste".

Mientras que en el antiguo colegio, en la puerta estaban dos vendedores de golosinas importadas y las lindas movilidades escolares, en este colegio nuevo, habían vendedores de papas rellenas, chanfainita en platito descartable y de "siete colores", insignias falsificadas, y un patrullero de policía para evitar disturbios, inclusive hubo una que levantando la mano en alto, le pasó la voz a uno de los oficiales "Jefeeeee, mire que estoy entrando al coleeee", tantas veces que la habían tenido que traer casi a rastras al colegio de las tantísimas veces que se escapó o se agarró a golpes con las de otro colegio nacional...-" ¿a qué pocilga me ha mandado mi mamá????...estoy reee jodida!"-.

Tenía que ubicar mi salón, era la sección 23...¿23?, si...23, habían 23 secciones de un mismo grado, por eso el colegio era tan enorme, en el turno de la mañana eran 12 secciones y en la tarde las 11 restantes. Entré al salón y era en efecto, antiguo, las carpetas de madera media picada, pero pintaditas de azul, el piso de cemento rojo pulido, la pizarra era un trozo de pared pintado de negro, y las ventanas, como había dicho antes, totalmente protegidas con mallas para evitar que la gente se escape. Iban llegando las que a partir de ese día serían mis compañeras de clases, habían varias que se saludaban con familiaridad, pero era raro, a pesar de ser un colegio tan...recio, por llamarlo así, no me sentía tan jodida, estaba sentada en la segunda fila de la derecha y sonó el estruendoso timbre, era la hora de la formación en el patio central (por ser lunes, e inicio de clases).

En la fila yo era la última, era la más alta y me daba oportunidad de ver a casi todas las que serían mis compañeras, muchas con pinta tan distinta a las chicas del anterior colegio, chicas distintas, tanto de caracter, de condición social, de vivencias...ellas en sí eran distintas. Había una chica en silla de ruedas inclusive, que una de las chicas se encargaba de acompañar, por eso era que nuestro salón quedaba en el primer piso. Terminada la formación volvimos al cuchitril de salón (eso era un reclusorio, no un salón), y llegó la auxiliar, una señora bastante mayor, ella sería algo así como nuestra tutora, nos dio las indicaciones, y siempre se mostró amable, pero recta, y al solo silbato, inspiraba respeto, pero se le sentía una persona muy cálida...definitivamente, ya no estaba tan jodida.

Nuestra primera clase no la recuerdo con exactitud, en realidad no la recuerdo nada, pero a la hora que volvió a tocar el timbre, y que daba inicio al recreo, fuí por primera vez al baño....de terror. El anterior colegio tenía baños con mayólicas impecables, siempre desinfectadas, limpio hasta los tachos, y los baños de  este colegio eran casi como los baños del Estadio Nacional...el antiguo, con un olor a kreso y orines (por ahí una que otra sorpresa flotante en uno o dos), no habían tachos, asi que los papeles higiénicos estaban en el piso, no había agua en algunos, si te tocaba ese baño, tenías que cargar tu baldecito de agua, y como siempre...las benditas mallas que aseguraban las ventanas (porque hasta por ahí se escapaban).

No podía estar más horrorizada ya...error, los kioskos, eso coronó la tarde: gaseosa en bolsita con sorbete, pan con fotocopia de hamburguesa de cartón y cremas con colores altamente radiactivos, salchipapas de dudosa calidad higiénica y cosas que hasta la fecha nunca quise siquiera probarlas.

Ok...terminó el primer día. No hablé con nadie, salvo dos o tres palabras en la formación; en mi salón éramos en ese momento cerca de 40 alumnas, de todas, como dije antes, éramos ocho chicas nuevas...creo. Pero de algo si estaba segura, esta era ya una realidad para mí, quiera o no, las cosas no iban a cambiar y tenía esta vez que adaptarme, si en el anterior colegio no logré hacerlo, esta jungla era otra cosa, sino me avivo, me comen viva, y se repetiría en enormes proporciones, lo que sucedió en el colegio anterior, al menos eso creía.

En fin, para el segundo día de clases, nuevamente me senté en el mismo lugar, y tomé la iniciativa de conversar con la chica de mi costado, quien resultaba que también era nueva, y sin pensarlo, las dos chicas de atrás también empezaron a conversar con nosotras, quien iba pensar que al paso de los años, ese grupito de cuatro seríamos totalmente inseparables.
Sin siquiera darme cuenta, para cuando terminó la semana, ya conocía a las chicas del salón, para cuando terminó el primer bimestre, bromeaba con todas por igual, y estaba ya tan adaptada, que lo que me horrorizó el primer día, no me afectaba casi, salvo el tema del baño eso si me jodía, pero la dirección se encargó de mejorar en algo el servicio.
Las clases, a pesar de ser un colegio estatal, eran muy buenas, mis calificaciones eran  buenas también, me volví afanosa con las tareas, con los resúmenes, y tenía una preferencia notable por los cursos de Historia, Literatura, Física y Geopolítica, inclusive eso influencio totalmente en mi forma de dictar clases hoy en día.
Como había dicho en el post anterior, dejé oficialmente el catolicismo, y empecé a congregarme en un iglesia Evangélica, por lo cual, me exoneraron de llevar el curso de religión, y respetaban totalmente mi libertad de pensamiento.

De las 40 que empezamos nos redujeron a 33, las iban cambiando a otros salones, porque algo que me agradó, es que al ser un colegio del estado, te anexaban cursos de una carrera técnica, es decir, que al finalizar la secundaria, y rendir algunos exámenes más, tenías ya la opción de salir con un cartón de educación técnica, y la especialidad que eligieron para mí, fue CONTABILIDAD, que aunque no me gustaba mucho, mis notas eran bastante buenas también.

Era la primera vez, que tenía profesores que incentivaban al alumno, y que en realidad me gustaba ir al colegio. Me cuenta mi mamá, que en algún momento, cuando iba a alguna reunión de padres y me veía a lo lejos con mi amigas cuando estábamos en el recreo, me dijo que me veía realmente feliz, y ella también lo era  (cuando me dijo eso, casi lloro).

Y es que, a pesar de ser tan distintas, me encontré con un conjunto de chicas, que dentro de sus escaseces de toda índole, eran chicas sumamente nobles, y que me iban enseñando el verdadero valor de las cosas, de la vida,  de los amigos y de los padres.
Había una de ellas, sé que habían más, que en las mañanas, le ayudaba a su mamá en su puesto de mercado; otra, que vivía el peligroso Cerro El Pino, cargaba agua todas las mañanas para que sus hermanitos tengan para el día y dejaba cocinando para todos; otra de ellas, vendía golosinitas dentro del salón, para poder costear las fotocopias de algunos cursos; me encontré con una realidad totalmente distinta a lo que yo tenía en mi mente cuando llegué, si bien es cierto eran chicas terribles en teoría, también lo compensaban en nobleza y su sinceridad era única.

De todos los salones, el mío destacaba porque en sí, todas nos llevábamos muy bien, desde la medio monse, hasta la que se creía la "faite", la viva...la palomilla, que no era otra cosa que una que sabía eructar su nombre completo y el abecedario, para alguien que recién llega rozaría con lo asqueroso y si, era excesivamente asqueroso, pero al final...eran mocosas. Y cuando teníamos que reunir fondos para el viaje de promoción...por primera vez en mi vida, fuí a una pollada, o al menos comí una, porque nunca me quedaba, porque los lugares eran bastante lejos de mi casa.

Sin darme cuenta, deje de ser el hongo, era "parte de..".y el ser "parte de...", tenía otra personalidad, me había transformado en una adolescente muy segura de mi misma, fuerte, ahora ya tenía "calle", nadie podía agarrarme de "lorna", y  con el pasar de los años, con todas ellas, aprendí a valorar mucho a la gente por su nobleza, antes que por su condición o en el colegio que estudiara o cual quier otra sonsera.

Habían chicas de todo tipo, con toda clase de personalidades y aprendí a lidiar con todas (salvo con una, con la que una vez casi me voy a los golpes) y las calificaciones de algunas eran ligeramente malas, y aprendí con ellas a tener paciencia, a ser tolerante y en varias ocasiones, tuve que hacerla de maestra, pero el objetivo era que todo el salón pasara los cursos y nadie se quedara en el camino.
Corina, Karen y Karina ayudaban con matemática y geometría; yo ayudaba con Literatura, Historia y Física; Vanessa les ayudaba con el inglés y Yessi y Norma, nos daban ayuda en Contabilidad (ese puto Plan Contable era una vaina), y recuerdo que para el último año, en que quizás llegamos a ser todas grandes amigas, estudiábamos casi todo el salón...juntas.

Recuerdo un día...peculiar:
Al fondo del colegio, que era algo así como un descampado, donde estaban unos buses abandonados, una gata callejera se había metido por ahí y había parido cinco gatitos, nosotras les llevábamos comida y como era lógico, los gatitos empezaron a crecer, pasados unos tres meses, los gatitos, uno por uno empezaron a desaparecer, y un día a la salida de clases, una de las chicas del salón, tenía algo moviéndose en la mochila...:
SOLE: Oye...qué caracho llevas ahí que está que se contorsiona ah?
DAYANA: Nada causa!, es un perrito que me he encontrado y se lo voy a llevar a mi hermanita...
KAREN: Perrito???...a ver

Entre ella y Fanny, abrieron su mochila y se estaba llevando al último de los gatitos...ella se comía a los gatos, porque no había nada que comer en su casa.

Si hasta fuí Policía Escolar!...y hasta me resultaba divertido eso de tener alguito de poder extra. Pasaron los años, casi sin darnos cuenta, nos arrancábamos los tirantes de la falda el último día de clases, y si...yo era otra persona, con 33 amigas nuevas, tomaba como si nada mi gaseosa en bolsita, y llegué a comer la famosa hamburguesa de cartón, pero solo con ají (ni loca para comer otras vainas), me enseñaron a cantar las canciones de cantina, y por primera vez, tomé licor de a luca mezclado con jugo en polvo en un paseo que organizó un profesor...era una más, sin la grosería ni los eructos.

No podría resumir todo lo que viví en este colegio, solo podría decir que vi la otra cara de la realidad de las cosas y de la gente, es por eso, que cuando veo ahora, que alguien, con alguito más que estudios que otro, ningunea al que no tuvo la oportunidad de sobre salir...es como si se metiera conmigo, eso realmente me enoja, porque vi el esfuerzo de mucha gente, que aunque sin mucho en los bolsillos o en la cabecita, pero tenían el corazón rebosante de nobleza y eso, es lo que al final vale la pena conservar.

Pasaron los años, y ya de adultas, tengo contacto con dos o tres del primer colegio, gente agradable, pero con este último colegio, a la "pocilga" como yo le llamé en un inicio...tengo contacto con absolutamente todas, y nos vemos cada cierto tiempo; todas cambiaron, estudiaron las que pudieron, otras se dedicaron a trabajar, otras emigraron, pero todas, son especiales para mí.



ADOLESCENTE DE SECUNDARIA (Parte 1)


Todo en lo que respecta a mi vida ha estado caracterizada por los cambios: cambios de humor, cambios de amor, cambios de casa, cambios de credo, cambio de amigos, cambio de barrio, de colegios y de circunstancias en general. Y quizás la etapa más complicada en cuanto a cambios se refiere es justamente la adolescencia, porque hay cosas que así no más uno no asimila tan fácilmente, cosas de tu "yo interior", en que desarrollas tu propia opinión de las cosas, en que descubres cosas que te eran ajenas, el amor, los afectos, el cuerpo...cosas que antes no habían, de pronto, pum!!..aparecen (de golpe te aparecen las tetas) y a mi al menos, me resultaron sumamente incómodos, ese tema de esos días del mes, de caderas, no se, era un adaptarse a si mismo y al entorno en sí lo que quizás se hace complicado, casi todo.

Mi adolescencia particularmente fue complicada, y explico mis "por qués".

Para empezar, cuando tenía 11 años aun vivía con mi abuela y mis tíos, mi mamá y mi papá ya estaba separados para ese entonces, a decir verdad, no los recuerdo viviendo juntos; mi viejo no era de esos padres constantes, iba y desaparecía con facilidad, supo desaparecerse hasta 5 años inclusive y regresar como si nada hubiese pasado; justamente él fue uno de los grandes ausentes en esa etapa, mi mamá trabajaba para una corporación enorme y casi nunca estaba en casa, solo la veía un ratito en las noches, y los fines de semana y la mayoría de veces, no estaba de muy buen humor que digamos.

Nosotros vivíamos en una casa inmensa, bah!...cualquier niño de 5 a 10 años ve cualquier casa como inmensa, pero esta si era grande, con techos altos, una casona media antigua, pero bien conservadita, entre el límite de Pueblo Libre con Breña, y tenía amigos, y el colegio pequeñito al que iba, estaba justamente a la vuelta de la manzana de mi casa, casi todos los niños de la zona estábamos ahí, e inclusive nuestros padres eran muy amigos, lo malo, es que este colegio, solo tenía primaria.

Vino el primer cambio, mis tíos se iban casando y se iban mudando a sus nuevas casas, mi abuela también se mudaría a su nueva casa con mi abuelo y mi único tío soltero, yo, por primera vez, iba a vivir sola con mi mamá y dicho sea de paso, nos mudamos también; dejé mi barrio, a mis amigos, mi colegio, y como dije antes...me aparecieron tetas.

Y de vivir en esa casa inmensa a vivir luego en un departamento pequeñito, en una zona que a decir verdad no era fea, era tranquila, con jardines, pero que igual, nunca la sentí como mi casa. Ahora tenía vecinos de piso, y ya asomaba otro lío más, empezaba la secundaria y me inscribirían en un colegio nuevo, en un colegio grande, de monjas y con demasiada gente extraña, esta vez pasaría por el trance de ser "la nueva".

Y si, era un colegio de monjas Carmelitas, grande, visualmente cómodo, era trillones de veces más  grande que mi colegio pequeñito de mi antiguo barrio, impecable, con biblioteca, auditorio con audiovisuales, un laboratorio de química, uno de computación, otro de mecanografía (en esa época era obligatorio), salones de arte, dos patios, tenía su propia capilla, tenía mil cosas, los baños impecables, todo era impecable, y había mucha gente, muchas chicas y era primera vez que experimentaba la intimidación en su expresión máxima, me sentí una especie de hongo perdido en el espacio...me sentí así hasta el día en que me fuí. 

Creo que no podría expresar con palabras lo mal que me sentía todos los días en el colegio este, no recuerdo tener un grupo de amigas fijas, porque como eran 2 secciones por año, año a año te cambian de salón y por norma del colegio, a todas nos cambiaban de salón a cada rato, quizás andaba con 2 o 3 y para cuando ya iba haciendo vínculos de amistad, nos cambiaban de salón, nunca me pude de dejar de sentir siempre como "la nueva". No era un ambiente expresamente hostil, pero eran grupos bastante cerrados de amigas y siempre habían varias con caca en la cabeza, que "pisaban huevos" y pensaban que el único universo válido, eran ellas y su grupete de amigas, estaban "las deportistas", que estaban metidas de lleno en las competencias interescolares de Lima, estaban las que se alucinaban lindas (pero tenían una cara de correr), y las "fresas", las otras eran neutrales pero siempre se aproximaban más a un grupo u otro. 

Los profesores eran otro tema, y que yo, ahora que soy maestra, yo...particularmente, si el colegio fuese mío...los hubiese botado de una patada en el culo a casi todos, porque su conocimiento de pedagogía era nulo o por último, no tenían la menor idea de cómo incentivar a un jovencito en esa edad complicada.

Maruja...la Jefa de Normas, la Monja principal Ana María, las otras hijas de puta de la psicóloga y otras más que ni valen la pena mencionar, hacían de mi día a día otro tormento y así pude sobrevivir a duras penas hasta que llegó el año complicado, mi año jodido.

A este tormento le tendría que sumar las cosas que se daban en casa, quizás por primera vez en mi vida, ahora, en este blog, puedo afirmar algo, mi papá me hizo demasiada falta y lo extrañaba, extrañaba al que nunca estuvo y al que solo asomaba la cabeza cada cierta cantidad de meses o años; aparecía, se llevaba mas o menos bien con mi mamá, e intentaba quizás "regresar", pero mi mamá sabía que no era una, quizás eran dos o tres las mujeres con las que él andaba, y para cuando mi mamá casi casi le creyó el cuento, de la manera más tosca, me dijeron que mi papá, ahora, tenía una nueva familia y que yo tenía nuevos hermanos...¿cómo procesar eso a los 13 años?...¿cómo ver ahora esa remota posibilidad de poder tener una familia completa?...y ese tumulto de preguntas eran a diario.

Mi cabeza empezaba a tener cargas, emocionalmente eran cargas complejas y más aun porque había algo más...cuando veía a una chica me sentía "rara", esa sensación en realidad la tenía desde que tenía uso de razón, desde el nido y al estar en un colegio de mujeres, solo tenía ojos para una...Peggy, ¿Y ahora?...¿qué carajos hago?.

Ese último año era muy complejo, mis notas  bajaron muchísimo, emocionalmente estaba muy conflictuada, todo mi panorama era lío por donde lo viese, y al estar además en un colegio religioso, la misma religión empecé a cuestionarla, y conocí a gente que al no ser católica, me confrontaron con mi catolicismo "palomilla" y me iba dando cuenta, que mi conocimiento de Dios no era lo que yo pensaba que era, entonces...asomaba otra revolución y no se me ocurrió mejor idea que hacer preguntas a las mismas monjas (mala idea).

Leía versículo por versículo, e iba desbaratando argumentos, doctrinas, dogmas católicas, entonces...¿qué clase de Dios me están presentando en el colegio?, y nuevamente tuve la mala idea de hacer esa misma pregunta a la Hermana Catalina, algo así como la monja favorita de la directora, y como era de esperarse...me mandó llamar.

Todo estaba revuelto, todo se había tornado un cáos, todo estaba muy agitado, mi casa, mi familia, mis estudios, mi corazón, mi relación con Dios, -¿qué hago ahora conmigo? , ¿quién soy yo ahora?-...a ninguna de estas había una respuesta clara. 

Para resumir, tuve las agallas o el exceso de "achoramiento", para que en  una de las citas a las que me mandó llamar la directora para discutir mis cuestionamientos de la iglesia católica, coroné su desesperación, cuando le dije tal discurso"...discúlpeme, pero aquí entre usted y yo, sabemos que la virgen no fue virgen más y tuvo más hijos e hizo su vida como cualquier mujer casada, teniendo sexo como cualquiera,  miré este versículo (le mostré uno que no recuerdo ahorita)  ó cuando le dije "...ha visto este versículo?...ahí está, léalo...dice «no te harás imagen de lo que hay en cielo, o en la tierra o debajo de la tierra», entonces? por qué están pasando lo de los huesos de Francisco Palau? por qué tanto laberinto con el mantito de Santa Teresa o hacen tanto lío con un yeso que no vé, no huele, no siente...mire, acá está el versículo que lo dice...", definitivamente...colmé su paciencia y como era lógico, el último día de clases, me comunicaron que había quedado expulsada del colegio para no volver a ser aceptada otro año más.

La respuesta a mis preguntas nunca fueron resueltas, me salían con cosas del concilio de Trento y todas esas vainas echas por un grupo de curitas que se les dió la gana de ocurrírsele imposiciones que bíblicamente no estaban etc .etc...eso y aprovechando que mi rendimiento en matemáticas no era muy bueno, listo...me dijeron "lárgate de aquí". ¿Y la chica que me gustaba?...cometí el error de confesárselo y por obvias razones, no quiso volver a saber de mi nunca más, inclusive sus papás me amenazaron. Y ese último día...
-¿cómo le iba a explicar a mi mamá que me habían expulsado del colegio?-...recién me armé de valor tres días después.

La decepción de mi mamá fue demasiado evidente, por mí, por el colegio, que hasta se fue al Consejo Episcopal, el Ministerio de Educación y varias instituciones a apelar la decisión del colegio, inclusive me hicieron rendir exámenes nuevos en enero de varios cursos y al ver que los aprobé todos, inclusive el de religión...obligaron al colegio a recibirme nuevamente para la matrícula del año siguiente, quieran o no, era una orden de las instituciones superiores, y por primera vez en mi vida, fuí sincera con mi mamá y yo que era de nunca pedir nada, y siempre quedarme callada, esta vez le dije..."mamá, por favor, cámbiame de colegio, no quiero seguir ahí, por favor, no quiero". Oficialmente, a partir de ese año, dejé de profesar la religión católica, y nunca más volví a ella.

Después de tanto correr, yo no quería regresar, ya mi vida había tenido demasiados matices infernales como para seguir aguantando, cual mártir, todo nuevamente, ya no. Mi mamá se dio a la tarea de buscarme colegio nuevo y por fin, mi mamá vio que yo era una chica deprimida, muy sola, y que no era feliz, ni en el colegio, ni en la casa, ni conmigo misma...y que ella se había dedicado a vivir su propia tristeza sin ver la mía (porque ella estaba pasando por la menopausia justamente) y tomó la decisión de emergencia, y un día me dijo..."nos vamos a mudar de casa, vamos a cambiar todo, vamos a empezar de cero", para esto...el ausente de mi papá se hizo más ausente que nunca, no lo volví a ver sino hasta 6 años después.

Al ser ya febrero, en muchos colegios particulares ya no habían cupos, y alguien, un conocido de la familia dió la idea..."oye, podrías inscribirla en tal colegio, yo soy amigo de la directora, y por ser mi sobrina le dará una vacante para ella", y era nada más ni nada menos que un colegio nacional, un bendito colegio público, yo jamás había estado en colegio público, pero...eso ya no dependía de mí, si no de mi mamá, y lo iba a hacer quiera o no.

Y si...lo escogió, me inscribió en aquel colegio estatal, un colegio gigante, aun más grande que el anterior, y para sumarle a los males...no habían ya cupos en el turno de la mañana, asi que me inscribieron en el turno de la tarde...por la puta madre. -"Si he sido un casi parásito en el colegio anterior, con estas chicas que son más vivas, estas me comen, de ahí no saldré viva"- y en si, tuve que esperar hasta el inicio de clases, mientras tanto, me iba adaptando a mi nueva casa, a mi nuevo barrio, a todo nuevo, y por fin, en este barrio nuevo, empecé a tener amigos de mi edad, la cosa venía bien.

Cuando cumplí 15 años, yo no quería hacer nada, por lo pasado en el colegio anterior, estaba con síntomas de depresión, y casi casi a la fuerza, mi mamá y mis tías, hicieron una fiesta, de la cual, intenté disfrutar por darles el gusto, pero en realidad, hubiese preferido pasarlo desapercibido, como cualquier día, y al final de la fiesta, terminé conversando y tomando mi primera cerveza con el vigilante...una chica peculiar.

En fin,...tiempo de empezar en el nuevo colegio, eso, en otro post.



jueves, 12 de junio de 2014

SECUELAS

Rayos!...me han malogrado la vida más de lo que pensaba.

Me quedé pensando todo el día en aquel sueño que tuve la noche anterior, lo de la chica aquella con la que había tenido familia, una chica a la que le vi el rostro, sin embargo no la conozco, no tengo ni la menor idea quien es, pero que era linda, y amorosa, y era completa...yo era completa, en ese sueño era feliz.

-¿Qué bonito sería no?- me decía a mi misma,  imaginaba lo que sería eso de ir a dormir, de charlar antes, eso de usar piyamas de franela, medias hasta las rodillas, y charlar, charlar de cualquier cosa del día, como cualquier pareja que ya lleva una convivencia sólida; eso de recostarse en su torso mientras se ve televisión y a la vez...conversar, -¿qué bonito sería no?- me seguí diciendo a mi misma; pero...asomó un golpe de realidad, así, de manera tosca, me puse a imaginar las últimas escenas con Claudia, que eran casi similares a aquello que yo llamaba "lindo" y miren como terminó, un día me dijo...no más.

Me eché la culpa, dije a todos que fuí yo quien tuvo la culpa, y me autoculpé para que no tuvieran cólera con ella, para defenderla de algún mal trato...por si algún día regresaba (muy patético). Me eché toda la culpa, y le aumenté un poco más, para que ella saliera libre de polvo y paja, para que ella fuese la buena, y si algún día ella quisiera regresar, la tratasen bien...soy tonta.

Me dí cuenta bruscamente que eso de que ella regrese sería imposible, improbable, y que inclusive yo me estaría faltando el respeto, aunque no sería la primera vez, porque cuando ella me dijo la primera vez "no te quiero" y al mes quiso regresar...yo la recibí a mi lado nuevamente, aunque ya las cosas eran distintas, yo era distinta.

No me sentí en ese instante en la capacidad de volver a una relación igual, no sin antes el tener ese terror de lo anterior, y que tanto es el miedo, que me cierro las puertas ante cualquier posibilidad amorosa o flirteo o lo que se llame, es simple terror. No sé si esté otra vez en condiciones de reponerme si algo no funciona, ya no, si bien es cierto dicen que de amor no se muere, pero...intenta romper un cristal y si lo pegas, por mucho cuidado que tengas, la imagen que da nunca será la misma, imagínate ese cristal roto una y otra vez, el cuero no me da.

En el blog anterior, me hice un planteamiento, - "¿qué tal que si en vez de buscar el amor, te quedas con una compañera?-, no necesitas amarla, pero al menos estas acompañada, no hay romance, pero al menos tendrás alguien que esté ahí para tí", y eso ahora me suena tan egoístamente práctico, que aun ronda quizás como una última alternativa.

He quedado tan emocionalmente mal, que veo los futuros borrosos, y que el miedo al abandono, como me dijo una vez el psicoanalista, es un miedo crónico, difícil de tratar y es por eso que no tengo apegos hacia nadie, ni a los amigos, ni a mi mamá...a nadie. 

Una vez, una chica del gimnasio me dijo..."pero pensé que éramos amigas", yo le dije "no, no somos amigas, amigas es ser otra cosa..." y en efecto, la amistad incluye otras cosas más profundas, pero el caso es que, tengo tanto terror a los desarraigos, que inconscientemente he decidido inclusive no tener amigos, solo compañeros, y cuando veo que quizás me ando encariñando con alguien, me alejo...estoy jodida, o me jodieron, no se.

No abrazo a nadie, no beso a nadie, no suelo decir palabras cariñosas a nadie salvo que esté ebria, el miedo al dolor es incontrolable, y a este paso, a medida que van pasando los días, se vuelve peor....estoy jodida. 

sábado, 7 de junio de 2014

EL CONCEPTO FELIZ


Los pasadizos tenían subidas y bajadas, muchos escalones, y yo iba detrás de tí, conversando, riéndonos y me contabas todas las cosas que tenías por hacer; la casa era grande, pero muy vieja, descuidada, había que sacar todo, hacer una buena limpieza, lijar desde paredes y pisos, pintar, instalar luces, baños, todo nuevo...tu te veías linda, y te habías decidido empezar, te amarraste un moño con el pelo enmarañado por los rulos, con un listón rojo, y llevabas una blusa manga cero, color celeste cielo con muñequitos chiquititos y se notaban tus 5 meses de embarazo. 

Te abracé por detrás, y con el máximo amor que jamás hubiese podido sentir en mi vida, puse mis manos sobre tu vientre, y no dejaba de darte besos en la mejilla, y en el hombro, mientras construíamos planes, con la casa, con el bebé próximo a venir...una escena feliz.

Ahora todo tenía sentido. Ahora sabía que todo lo sufrido anteriormente, había tenido su recompensa, y me imaginé que esto era mi premio, simplemente era la felicidad completa.
Saqué la pintura vieja, amigos en común nos ayudaron a limpiar los pisos, cambiar las conexiones eléctricas, los baños empezaron a instalarlos y había muchísima gente trabajando en nuestra casa, y la gran mayoría eran nuestros amigos (no sabía que teníamos amigos que supieran de construcción) y yo me tomaba tiempo para verte a lo lejos, eras feliz, yo era feliz y ya tu barriga tenía 7 meses...faltaba poco.

Pasaban los días y no entiendo por qué motivo tuve que ausentarme, para cuando volví, el parto se había adelantado, y diste a  luz a una niña, grande, sin cabello, linda, y lo primero que hice fue ir a verla...mi hija. Tu aun en cama y a mi me tocaba cambiar por primera vez el pañal; no me había dado cuenta que faltaban comprar varias cosas, que con el apuro de la casa, habían pequeñas cosas básicas de bebé que no teníamos a la mano, de inmediato envié a alguien, le dí el dinero y me trajo las toallitas húmedas, la cremita, varias cosas que se usan en esos casos; limpié, puse el pañal y la bebé también era feliz, y de a pocos abrió los ojitos, que ojos más lindos...eran los tuyos.

Y ya sobre mis brazos, te mecí, embelesada, extasiada, y mientras acariciaba su cabecita, iba conversando como si me entendiera, la puse en la cuna que hacía poco habíamos comprado (menos mal ya la teníamos), pero y la otra mamá, dormía exhausta, yo velaba el sueño de ambas, con el mayor placer, sin que nadie las moleste.
La casa iba quedando lista, pero ya teníamos un hogar.

SÁBADO 6AM.:
...Desperté.

martes, 20 de mayo de 2014

DE VUELTA A CASA...


Y si...había decidido dejar de viajar, me volvería mortal, tomé mis maletas y mis pretensiones, y decidí regresar a mi país, esta vez no de vacaciones, esta vez era para quedarme.

Volvía una mujer distinta a la muchachita que se fue, ahora con algo de experiencia, con alguito de mundo, con la sabiduría que te puede otorgar el buen amor y la convivencia, el trabajo importante, las extensas agendas sociales, el mar de gente a la cual conocí, los protocolos asimilados, era una mujer aun jovencísima, pero había sabido aprovechar día a día de todos esos años fuera. Mi familia solo saben que me fuí, que me ausenté, pero hasta la fecha, ninguno tiene ni la más remota idea de todo lo que hice, a todos los que conocía, con las que me acosté...no saben nada, y por más confianza que les tenga a uno que otro...es mejor así.

El aire, el ambiente en sí, eran tan entrañables, que era como si a pesar de estar en el avión, tu nariz y tu cuerpo saben reconocer la proximidad de tu tierra, todo se iba haciendo familiar, y contaba las horas y minutos para salir corriendo de avión y por fin decir "volví a casa", pero no era un regreso normal, era un regreso nostálgico, porque había vivido tanto, me había llenado el corazón de tantos amores, todo eso me removía por dentro y por extraño y contradictorio que parezca, empecé extrañar lo que estaba dejando;  extrañé a quienes me amaron tanto, pero tanto, que me dejaron partir; que aun muy  a su pesar y de su propio amor...me dejaron libre, contra mi voluntad. La emoción de llegar a casa, se veía empañada por esa tristeza.

"¿Qué sería de mi sin la playa de Gesell?, los cafés con medialunas que tomaba en el Tortoni, ¿y el Chiquilín de Bachín?...¿y el paseo por el muelle de la mano de Julieta o las caminatas por Rivadavia o La Costanera con Lidia?...la insufrible falda verde de Julieta, el olor a cigarrillo de Lidia, la nostalgia que me producían ambas...pero de todas, Buenos Aires...ahí se me quedó una parte del corazón, otro pedazo, en el regazo de Julieta, eso quería decir, que yo nunca volvería ser la misma, al menos, era totalmente distinta a la muchachita que se fue, insisto.

En la radio del asiento del avión había una emisora de tangos...y justo aparece "VUELVO AL SUR" y "ADIOS NONINO", no soporté las lágrimas y extrañé amargamente a Lidia, y recordé con amor a Julieta...¿cómo disimular tanta tristeza cuando baje del avión?, si se supone que debería estar treméndamente feliz. Algo se me ocurriría en el camino. Mi avión venía procedente de San José (Costa Rica), esa fue mi última travesía importante encomendada por el gobierno, venía a Lima a presentar formalmente mi renuncia por escrito, porque esta vez requerían que dejara aquello que me apasionaba, para meterme al 100% en el mero ejercicio de la política, en actos protocolares, en cosas más de gente grande, de gente poco feliz, que quizás con los bolsillos más llenos, pero definitivamente poco feliz  y yo creo que merecía hacer algo que me hiciera feliz, aunque eso signifique empezar nuevamente.

En el aeropuerto estaban mi mamá y una tía que traía auto, las abracé enternecidamente y sin más, hice la pregunta..."¿qué hay de comer en casa?", ambas se rieron, y ayudándome a subir mis maletas al auto...por fin retornaba a mi casa. Al llegar, mi mamá había cocinado mi comida favorita "frejol con seco de carnero y chicha morada", comí, charlé un rato, recibí la bienvenida de mi familia y me fuí a dormir...lo necesitaba urgente y el reencuentro con mi vieja cama fue magistral, por las siguientes 12 horas.

Que rara me sentía!, es como si estuviese de visita, y que no estaba en casa, en verdad la sensación esos primero días eran tan extraños!, porque si bien es cierto, no se me quedaron los acentos, se me quedaron las costumbres, la forma de como llamar a las cosas, y me resultó difícil "re-peruanizarme", porque por ejemplo, a la mantequilla le decía "manteca", las groserías me salían "argentinizadamente españolas", es más...yo antes no decía groserías, y hasta el día de hoy...leo en "argentino", esa vocesita que uno usa para leer mentalmente...a mi me sale con acento totalmente argentino...un quilombo che!.

Extrañaba el olor de Lidia y sin darme cuenta, compré por cuenta propia mi primera caja de cigarrillos, para recordarla, para tenerla cerca, aunque sea de esa forma...y ese vicio no me lo pude quitar nunca más.
La ciudad había cambiado también, en verdad me costó adaptarme nuevamente a mi nuevo ambiente, pero si o si tenía que hacerlo y en verdad no fue fácil.

Llegaban las 6:30 pm. y subía a la azotea del edificio, subía a ver el avión que salía rumbo a Buenos Aires, lo veía pasar y los ojos se me llenaban de lágrimas, y ese nudo en la garganta, me cortaba la respiración, como si llevases en medio del pecho una bolsa con peso, pero tenía que hacerme a la idea que fue la mejor decisión que pude tomar, era momento de hacer lo lógicamente correcto a partir de ahí.

Para iniciar mi reincorporación a lo que sería mi vida en adelante, me reinscribí para terminar unos cursos pendientes de la universidad y graduarme porque aun no lo había echo, y llevar la continuación de la segunda carrera que inicié en Barcelona, tenía que convalidar otra serie de cursos, que al final, terminé haciendo la carrera nuevamente bajo la currícula nacional.

Ya estaba aquí, mi vida volvía a empezar, había dejado una historia fascinante atrás, había dejado mucho, pero sabía que eso no duraría para siempre, asi que, intenté tirarme la tristeza para la espalda, enjugarme las lágrimas, y emprender mi verdadera vida...ahí vamos.


miércoles, 2 de abril de 2014

CARTA A LA NOVIA QUE NO TENGO

Creí haberte encontrado muchas veces, o quizás eres  y no, o tal vez fuiste y ya no, o en el peor de los casos, no existes, lo preocupante sería es que aun no hayas nacido...no me imagino haciendo el papel de "vieja verde".
¿Sabes cuán vital resultas para mi?, he podido vencer a la más cruel enfermedad, a los malos amigos, a la desidia, a la mala gente, al abandono absoluto de mis afectos primarios, a la soledad auto impuesta e ilógica, pero solo hay una cosa que a mi me puede matar, y el no encontrarte, el darme cuenta que no eras esa persona, el amor en si, ese es mi punto débil, con eso muero.

Si por ahí te dicen "...es fría", "es así...es asá", no les creas, para ti tengo reservada mi verdadero Yo, no el que los otros conocen, uso corazas, muchas corazas, porque el corazón solo se le entrega al verdadero amor y a los hijos, por cierto...¿te gustan los niños?, lo siento, es una pregunta suelta.

Mis tristezas las cubrí de humor, desde pequeña he sido así, soy irónica, a veces medio ácida, respondo al instante cualquier broma mala onda que me lancen, estoy con las neuronas listas y dispuestas a defenderse, he puesto muros de contención alrededor de mí, y eso me hace estar sola tanto tiempo, porque siento que todavía no te encuentro, y también tengo el gran temor de que aparezcas, y esos muros no me dejen verte.

Te ofrezco, el corazón completo, mi hombro, mis brazos, mis pensamientos las 24 horas del día (o casi), te ofrezco el protagonismo de mis sueños y mis planes, te ofrezco mis ojos, para que te mires a través de ellos, te ofrezco todo aquello que escriba, porque tendré el corazón tan endulzado que me puedo volver terriblemente aburrida, así que advierto al resto que eso suele pasarme. Te ofrezco contención emocional, siempre, para toda la vida si quisieras compartirla conmigo, te ofrezco asumir tus sueños como míos, y ayudarte a que los alcances, darte ánimos y arrastrarte si es necesario a tus metas cuando sientas que ya no das más, te ofrezco mi fuerza, que a veces no sé de donde viene, te ofrezco la tranquilidad de un sueño en paz, y que espantaré ferozmente a los demonios que se escondan debajo de tu cama, yo te defiendo.

Asumo el firme compromiso de construir una vida, contigo, con nosotras, pero sin otros, nuestro pasado queda atrás a partir de ahí. Me estoy esmerando en sanar mi corazón, para que cuando llegues, no asumas los platos rotos ni encuentres la "casa desordenada", no me parece justo que asumas las consecuencias de dolores ajenos, y no tengas el trabajo de curar corazones rotos, porque eso desgasta, aunque es bueno recordar a las señoras del pasado, de una u otra forma enseñaron, mal o bien...pero algo hicieron. 

Te prometo darte besos cuando despiertes, y cederte de vez en cuando mi lado de la cama; me ofrezco a hacerte el desayuno, a cuidarte cuando enfermes, a velar tu sueño, a escribirte, a dedicar tiempo para construir nuestro pequeño mundo.

Soy una persona simple, sin grandes complicaciones; no me gusta discutir, porque cuando dices algo estando enojado...eso ya no regresa y puedes lastimar el corazón del otro de manera irreparable (eso me lo hicieron a mi, constantemente), no me gusta pasar por alto los problemas, o hacerme la loca, las cosas hay que solucionarlas y hay que conversarlas hasta que se encuentre una solución, buena, o mala. Ofrezco secarte las lágrimas, y si yo las causo, procuraré que sean por cosas buenas, de esas que contemos a los nietos.

Te ofrezco largos paseos juntas...¿te gusta caminar?, a mi si, ¿qué te parece si vamos caminando por la calle haciendo de cuenta que el mundo es lindo? porque si estás conmigo se volverá lindo automáticamente, el invierno será como primavera y la lluvia como rayos de luz; te ofrezco chocolate caliente para cuando llegues a casa con frío. 

Prometo bailar contigo (ese no es uno de mis grande atributos te contaré), lo que me pidas, al menos haré el intento, prometo notitas bajo tu puerta para hacerte recordar y que tengas muy presente, lo importante que eres para mí, lo valiosa, lo imprescindible y lo maravillosa que eres, y que sobre todo nunca ,pero nunca...te sientas menos que nadie.

Te prometo recuerdos, anécdotas, te prometo cursilerías, de esas que solo puedes ver en un película de Woody Allen, por ahí y si a ti no te molesta...a futuro, si todo va bien, un anillo en tu dedo, un compromiso firmado y con todas las de la ley (ojalá el congreso colabore en eso) y a partir de ahí, prometo formar un muro de protección a nuestro hogar, donde ningún hijo de puta venga a malograrnos la ilusión, o pretenda destruir lo ya construido. Quiero un amor como el de mis abuelos: 63 años de casados, 9 hijos, 20 nietos, 12 bisnietos y 1 tataranieto, y reuniones de domingos...todos juntos.

Yo pido algo básicamente simple pero más que importe...que me ames, que me ames tanto que cuando sientas que ya vas  perdiendo la magia del principio, te propongas volverte a enamorar, no dejar las cosas así por así, como quien se va de la fiesta porque se acabó la música, si se puede hacer nueva. 

Yo pido a cambio eso, pido que cuando sea necesario, me hagas sentir, me hagas saber constantemente, que lucharías por mí, no sé...debe sentirse lindo, porque en el pasado, nunca nadie lo hizo. Cuídame, dame tu hombro y tus brazos para llorar cuando sea necesario, necesito contención de vez en cuando; déjame ser débil de vez en cuando, no siempre seré la fuerte, tengo mis momentos bajos, pero el saber que estás al final del camino, y en el umbral de la casa, eso me basta para cambiarme el color del cielo...de nuestro cielo.

No quiero una mamá, ya tengo una, quiero una mujer...yo procuraré hacer lo mismo. Me gustan los detalles tontos, me gusta la cursilería, pero eso si, si me vas a regalar algo debes saber que no hay cosa que deteste más que los muñecos de peluches y las rosas rojas...me parece espantosamente sacados del paso, me gustan las flores si (las rosas blancas y los tulipanes)...pero lo común no, me gusta la originalidad; por ejemplo, si fuese mi cumpleaños y quieres, no se...regalarme por ejemplo, una tarjeta o algo así (por poner un simple ejemplo), no quiero una tarjeta comprada, mucho menos una tarjeta virtual (ahí si te dejo de hablar por un mes), quiero que me des algo que tu misma, con tus manos, con tu tiempo, y con tu amor, hicieron por mí, no me importa que sea un simple papel, el solo echo de saber que te tomaste un tiempo para hacer algo para mí...eso me pondrá el corazón arrugadito de la emoción. 

En cuanto a la comida, como casi de todo pero odio los pallares y la piña, por favor...nunca me des de comer pallares, ni pretendas que coma piña...guácala.

En cuanto al sexo, te aseguro por la deidad en la que creas...no te vas a arrepentir.

Cuando duermo ronco (eso creo).

Mis pies son muy fríos en invierno, demasiado.

Soy desordenada (dejo la ropa por todos lados y a veces la toalla mojada sobre la cama).

Cuando esté enojada, permaneceré en silencio para no herirte, pero si te acercas a mi, con un abrazo y un beso...se me habrá ido el enojo, no me dura mucho.

Me gusta la "melosidad", asi que por favor, es requisito indispensable la abrazadera, la besadera y los detalles, te aseguro que será mutuo...siempre.

¿Te gustan los perros?

Fumo...y llevo más de 11 años tratando de dejarlo, aunque he aminorado considerablemente la cantidad.

Valoraré mucho que de todo lo que yo te ofrezca, sea recíproco, porque yo pondré hasta la última gota de esfuerzo para lograrnos no solo como pareja, sino como familia.

Quiero construir una vida, una familia, y no quiero perder más el tiempo con alguien que no tiene los mismos intereses, por eso...si a pesar de haber leído todo esto, aun te caigo en gracia, Bienvenida a mi vida.

martes, 1 de abril de 2014

LA CAJA



Hasta entonces, llevábamos muchas tazas de té y café, porque ella casi no bebía alcohol, comíamos magdalenas por diferentes calles, y el fin de semana era para eso, para charlar, para pasear, para saber más de nosotras...


JULIETA: Y no extrañas estar en casa?
SOLE: Mi casa?...cuál?, la de Lima?
JULIETA: Si, a eso me refiero, porque...no se, yo que estoy a unos cuantos kilómetros, que sin problema puedo coger el coche y conducir un par de horas...yo extraño mi casa, mi habitación, mis cosas, lo que se supone solía ser...tu no extrañas tu casa?
SOLE: A veces..hay días en que me da mucha nostalgia, sobre todo me apena la manera como me fuí, casi casi peleada con todo mundo, lo de Raúl también me pone mal a veces, y también a veces me pregunto, si hice bien en dejarlo todo...
JULIETA: Bah!...pero míralo por este lado, sino hubieses tomado esa decisión, ahora hubieses estado atada casi de por vida a algo que no era lo tuyo, y la duda siempre te quedaría, que es peor y a la larga el chaval ese estaría más "adornao'" que un alce.
SOLE: Jajajajaja...si, en realidad hasta podría decirse que le hice un favor, aunque parezca raro...

Ya había pasado un mes desde que la empecé a frecuentar con regularidad, desde esa vez en la taberna de Iñaqui, en la esquina donde ella y sus amigos solían pintar, y terminamos convirtiéndonos en amigas, pero de esas amigas, en la que siempre había una ligera insinuación a algo, de esas en las que siempre quedaba un signo de interrogación, y muchas frases sueltas.

No la asimilé precisamente como una simple amiga, ni ella tampoco a mí, eso quedó claro, había un "algo", ese algo muy implícito, lo reconocíamos ambas, y llegó un momento en que decidí, por primera vez en mi vida, tomar la iniciativa, en algo como...no se, hacérselo saber. Un sábado por la mañana, tocó el timbre de mi casa...yo vivía en un segundo piso, y corrí a abrir con el automático:

SOLE: (gritando desde un lado del living) Ya está abierto...subeee!
JULIETA: Coño que esta mierda no abre!!!, baja a abrirme!...jolines!
SOLE: (gritando nuevamente) Espera que ya bajo...!!!

Bajé rauda y presurosa a abrirle la puerta, ella había prometido cocinar juntas ese día, nuestro primer almuerzo juntas, y me demoré un poco para abrir, porque estaba colocando flores y adornando la casa, quería hacer un ambiente lindo para cuando ella llegara; al llegar a donde ella estaba, la puerta estaba abierta..."pero si ella me dijo que no se abría!" - me dije- y seguí bajando, hasta encontrarla a ella, con una enorme caja y un lazo gigante...

JULIETA: Vale...es para tí, vamos!, ábrelo! (muy sonriente y ansiosa)
SOLE: Qué es esto Juli?...(no salía de mi asombro y curiosidad), dime?...qué es?
JULIETA:...Ábrelo!!!, joder! vamos!, que te va a gustar!...ábreloooo!!!!
Rompí el lazo y abrí con desesperación la enorme caja...habían dos cd's de Eva Ayllón y otro de una mezcla de música criolla, había una caja de chocolates Sublime, unas artesanías de Chulucanas, un paquete de turrón de Doña Pepa, y las copias certificadas con las pintura de Pancho Fierro. Julieta se había dado el trabajo de mandar traer esas cosas desde Lima para mí, recordó todas aquellas cosas que en algún momento le había dicho, cosas sueltas, que para mí eran simples cosas para contar, cosas cotidianas...ella lo recordó todo, al detalle.

JULIETA: Y????...qué te parece todo? te gusto???, es tal y como me contaste!, además...así tendrás un pedacito de tu tierra aquí, y ya no sentirás más nostalgia, o tal vez menos, y al final te querrás quedar aquí...conmigo (diciendo esto último en voz baja).

No por las cosas en sí, sino por lo que había echo, por haber planificado esas cosas, porque eso toma tiempo, y toma dinero,  nunca nadie, absolutamente nadie, había echo algo así por mí, algo tan simbólico y desde luego, los ojos se me llenaron de lágrimas, no por el regalo...por ella.

JULIETA:...mmm, qué pasa???, no os gusta???, pero por qué lloras???, si la idea no era que llores!...jolines!!!, que soy una tonta!, en vez de alegrarte, te hice llorar!,...

Ella hablaba y hablaba y yo, simplemente no podía salir de mi asombro por tamaño gesto, y de inmediato, me abalancé a abrazarla, a treparme de su cuello, y entre sollozos, le dije, GRACIAS.
SOLE: ¿Cómo hiciste esto???, yo...es que, cómo? por qué???, o sea...es qué (y me iba enredando de los nervios).
JULIETA:...Ahora estoy confundida...te gustó o no?
Hice lo que nunca me imaginé que podría a hacer...la besé, no lo pensé mucho y ella no puso resistencia, muy por el contrario.

Después de ese beso...
JULIETA: Joder!, si desde un principio hubiese sabido que cosas como esta te iban a hacer reaccionar así, me hubiese ahorra'o todo este tiempo! (mientras yo reía y no dejaba de decirle "gracias" en voz baja)

Subimos la caja, le hice probar el chocolate y el turrón, el turrón no le gustó mucho. Ella que era pintora, se quedó fascinada con las acuarelas de Pancho Fierro, le expliqué lo que significaban cada una, y la relación que tenían algunas de ellas con el libro de Ricardo Palma, los personajes de la Lima de aquel entonces, le enseñé a bailar vals y al final, el almuerzo terminó siendo comida rápida que pedimos por teléfono, y una botella de vino que justo tenía reservada para esa reunión, mientras que los besos y primeras caricias se repartían por doquier y por donde cayeran; esa noche, Julieta durmió en casa.


jueves, 27 de marzo de 2014

EN LOS DÍAS DE LA INFANCIA...

¿En qué momento dejamos de mirar por la ventana, pensando en todo lo lindo que haremos al día siguiente en el colegio?, los juegos, los amigos, los dulces...el sol. ¿Recuerdas la última vez que jugaste en el suelo de tu calle?, recuerdas esos juegos?, a los amigos del barrio?...alguna vez rompiste lunas o te pusiste a contar estrellas?, cómo hago para que no se nos escapen los años?


Quiero hacer de cuenta que no tengo la edad que tengo sin que me tomen como una loca, quién puede inventar o recordar un tiempo más feliz?, los tiempos en que uno es niño, en que el sol de las vacaciones se hacía tu mejor amigo...las brisas de aire en el parque, la playa, los vecinos, todos tus afectos.

El olor de dulce de camote e higos de mi abuela, inundaba la casa y casi media cuadra, ella con su delantal, mi abuelo sentado haciendo pupiletras, y yo...con las trenzas casi desarmadas, las rodillitas y manitos sucias de jugar en la calle con los amigos.

Cuando yo era chica, le ponía pedazos de cartón viejo a la rueda de atrás de la bicicleta y para mí, automáticamente, por el ruido, era una motocicleta, mi motocicleta, la más linda de todas, porque era mía...mi invención. Tomábamos una madera vieja, en la parte de adelante le cruzábamos otra y una soga que nos sería de timón, unas ruedas viejas a los costado y nos servía para pasear a todos los chicos de la cuadra, al menos hasta que nuestras mamás nos llamarán a tomar el lonche.

Mi abuelo me enseñó a sembrar, plantas, arbustos y amor a la gente, y dentro de todo aquello que me enseñó, a los 6 años, me dejó el mejor consejo que alguien puede dar: "Si tienes para dar, dá, cuando le das algo a alguien, no des lo roto, lo viejo, no des tu sobra, dales lo mejor que tengas, y si no tienes para dar...que se jodan"

Ya no me quedan minutos para jugar "mata-gente" o saltar la soga; ahora que casi olvido como tirar los yaxes y me agarra la nostalgia de forrar cuadernos, cada día comienza con el firme propósito de no perder la espontaneidad para enfrentarme a la vida y eso de dedicar amor en papelitos.

En esos años, un niño puede distinguir un pajarito a lo lejos, nosotros los adultos, con el trajín y los golpes venideros, perdemos toda capacidad de soñar, así...tal cual lo hacíamos de chicos; era tan natural todo...

Ahora que aparento ser grande, espero que entre las responsabilidades y la interpretación de roles, no se me olvide preguntarlo todo, como cuando tenía 5 años, buscarles formas a las nubes, jugar con la tierra de las macetas de la abuela, tener mi colección de gusanos en una caja de fósforos, pegar stickers en mis agendas, hacer aviones de papel y poner mi fe en ellos a la hora de hacerlos volar...

No me gusta ser grande...a quién hay que pedirle que no se nos vaya la infancia?

lunes, 24 de marzo de 2014

LA CASA NOVA I LES PAPALLONES - La casa nueva y las mariposas

Recién me iba acostumbrando al echo de vivir sola, de ganar mi propio sueldo, de mantenerme por mi misma, más aun siendo tan joven; más de una persona pensó, "si esta chiquita de a penas 18 años, está sola viviendo en otro país, ganando el sueldo que gana (era bastante bueno), ¡¡¡que vida de perdición se estará dando!!!", pues no, contra todo lo que otros pensaran, era una chica muy juiciosa, muy madura para llevar mi vida, a pesar de ser jovencita, nunca hice ningún tipo de desbande, pudiendo quizás haberlo echo, mas no...todo lo llevé en orden.
Y las cosas no pudieron ponerse mejor, me enviaron un documento anunciándome que me trasladarían a la misión cultural en Barcelona, y otra vez, sentí cierto..."miedito", pero de esos mieditos que en realidad son expectativas, ansias, cosas lindas en el fondo.
 Tomé el avión y al cabo de una hora y media, llegué a El Prat (aeropuerto de Barcelona), el mismo trajín de la vez anterior, hasta llegar al que era mi departamento asignado, en la calle más transitada, bulliciosa y ecléctica de la ciudad ...La Rambla. La más peatonal y bulliciosa de toda Barcelona, y desde ese nuevo departamento se podía ver, desde mi ventana, el gigante puerto de yates, quizás donde el 90% de gente rica, tenía enormes embarcaciones de lujo...era lindo tener esa vista y el olor del Mediterráneo que se cuela por tu ventanal.
Una vez instalada, como era costumbre, salí a recorrer algunas calles cercanas, y caminé por varias calles, tratando de hacer memoria por dónde había ido, como para no perderme, caminé por muchas horas; eran tres, cuatro, quince calles, y no sentía el paso de las horas, pero si ligeramente el cansancio, pero si lo comparaba a la emoción por estar en ese lugar nuevo, hacía que el cansancio se fuera. Primer problema...no sé hablar catalán...aunque todos entienden castellano.
Habían muchos artistas callejeros, desde pintores, saxofonistas, malabaristas, recitadores...de todo un poco, cafeterías, sitios de "tapas", y por ahí entre a uno, bebí algo de vino y unos pinxos, y enrumbé nuevamente a la caminata. Visitaba los mercados, La Boquería y el mercado de pulgas!!, qué mejor como para conocer el alma de una ciudad que visitar sus mercados!.
En una de las calles centrales, había una librería, libros antiguos, libros de viajes y antigüedades, pero... necesitaba un mapa:
SOLE: Buenas tardes...estoy necesitando este mapa, podría envolverlo por favor?
VENDEDORA (Una señora mayor): Claro!, como no!, ahora mismo se lo pongo en un bolsito, serían....400pesetas.
SOLE: Aquí tiene (mientras iba mirando otros libros que llamaron mi atención)
VENDEDORA: ¿Usted no es de aquí no?..
SOLE: No, soy de Perú, pero recién llego de Madrid.
VENDEDORA: Ah que bueno!, se va a a entretener mucho por acá, hay de todo, asi que no va a extrañar nada! (muy amable la señora).
SOLE: Jajaja, ok, señora, muchas gracias.
Y salí de la librería.
Unos metros más lejos, habían un grupo de jóvenes pintores, dos chicos y una chica, la chica, entre toda la gente, llamó mi atención.
Pasé una y otra vez, y miraba lo bien que pintaban!, pero no me animé a acercarme. Pasaban los días, y ella ya no estaba ahí, hasta que en el siguiente sábado, ella y sus amigos volvieron con sus oleos y pinturas, yo...nerviosa, seguía pasando una y otra vez, como tonta, nerviosa, hasta que por fin...ella me sonrió (y yo de nervios salí corriendo, que estúpida!). Escuché que alguien gritó "Julieta!" y ella volteo la cabeza, entonces...así se llamaba "Julieta".

Y así pasaron dos meses, hasta que desistí de darme a la tarea de solo mirarla, en un arranque de valor, me  acerqué a ellos.
SOLE: Hola...que lindo pintan!, están por aquí solo los fines de semana?
JULIETA: Si, como tu...te he visto viniendo por aquí, y siempre haces lo mismo.
SOLE: Me haz visto?
JULIETA: Claro...siempre haces lo mismo, llegas hasta esa esquina, dar un par de vueltas, entras a la taberna de Iñaqui, pides siempre lo mismo, una copa de vino, y unas tapas, por ahí de vez en cuando tomas 2 copas, miras de reojo, bebes lento, pagas la cuenta, y te vas, no sin antes en darte una vuelta por aquí cerca...mucho gusto, mi nombre es Julieta.

¿Qué se puede hacer ante eso?...ella me había notado, mi cara era una brasa ardiente, y era ese momento en el cual, ruegas al cielo que la tierra te trague...

SOLE: Soledad Mendoza, qué tal?...no sabía que conocías o que habías prestado atención a mi presencia...(esa primera impresión fue mejor que la primera), es que siempre hay mucha gente

JULIETA: Tengo buena memoria, si no pusiera atención a los detalles, cómo jolines pinto? jajaja

Esa sonrisa natural, contagiante, segura de si misma, desvergonzada, delgada,  ligeramente peliroja con pecas semi naranjas muy menuditas, nariz respingada, ojos entre caramelo y verdes, y rizos... centanares de rizos uno más enredado que otro, pero que armaban el juego perfecto a una belleza desordenada. Ustedes saben lo crucial que puede resultar para uno, tener contacto por primera vez con alguien que te gusta? y es mucho más raro porque es una persona de tu mismo sexo, algo que hasta hace unos años ni siquiera en tus más remotos sueños pensaste, que por fin, me dirigía a una mujer, no con la mera intensión de simplemente conocerla, era otro síntoma creíblemente palpable, que ya no estaba en casa.

JULIETA: Y vives por aquí cerca?...
SOLE: Se puede decir que no, a unas 5 calles del muelle, ah, disculpa, te estoy interrumpiendo, y tengo unas cosas que hacer en casa, que les vaya bien si?, nos vemos...

Salí presurosa, arrebatadamente nerviosa, tartamudeante, sudando frío...mal, bastante mal, que para cuando llegué al departamento, empecé a vomitar de los nervios. Nunca en mi vida había siquiera coqueteado con una mujer, ni nada,  "soy nueva en esto" me decía a mi misma, pero era una sensación agradable, a pesar del susto, era como...una punzada, en la boca del estómago, algo raro...y descubrí, que las mariposas en el estómago, si existen.

Volví al mismo lugar dos sábados después, fui a la taberna, y pedí lo mismo que dijo Julieta que pedía, una copa de vino y unas tapas, pero ella no estaba, estaban sus amigos pintando, pero ella no, y el corazón se me arrugó, dí un largo suspiro y me dediqué a mirar el libro que había llevado, pero...unas manos frías, me taparon los ojos:
JULIETA:...pensé que no vendrías más
SOLE: Hola! (nuevamente aparecieron aquellas mariposas)
JULIETA: Digo porque saliste como si hubiese visto un fantasma!, hasta pálida estabas...estás bien ya?
SOLE: Ja!, disculpame, es que en realidad que tenía algo muy urgente que hacer y tuve que irme rápido..
JULIETA: ¿Quieres que te crea?...jajajaja

Se sentó en mi mesa, pidió lo mismo que yo, y a pesar de mis nervios, charlamos por horas, las copas se cambiaron por unas tazas de café, y las tapas por un par de postres, uno de crema de limón y nata y otro de chocolate; le conté de donde venía, a lo que me dedicaba, le conté de mi vida y de lo que huí, le conté acerca de mi, ya con poca vergüenza y más fluida de palabras; ella por su parte me contó que vino a Barcelona hacía unos dos años desde Málaga, y estaba ya en el último año de Artes Plásticas, tenía 22 años, yo 18, y la charla se extendió hasta las 10 pm.

No nos habíamos dado cuenta que estuvimos charlando desde las 11am, y era como si recién hubiésemos empezado, el reloj de detuvo, por primera vez y ambas, estrechando las manos y con un par de besos en la mejilla (los españoles saludan y se despiden así), nos dijimos "hasta el próximo sábado", di media vuelta, hice un ademán con la mano para despedirme a lo lejos, ella hizo lo propio, tomé un taxi, y me fuí a casa...esa noche, las mariposas no me dejaron dormír.

domingo, 23 de marzo de 2014

PARA GIOVANNA Y DAVID

"Porque aprendimos a respetarnos y valorarnos
Porque hemos podido afrontar cualquier problema
Porque no podríamos imaginarnos separados..." G y D

Sábado en la mañana, de ir de aquí para allá, maquillaje, vestidos, traje, coordinar cosas, armar cosas y pensar en lo que se había planificado con semanas de anticipación...una boda.
No una boda cualquiera, no de dos pendejos que se conocen hace 6 meses, o 3 años como máximo, él y ella llevan más de 7 años de historia.

Por lo que llegué a saber de ellos, ella lo conoció como cliente del negocio de él, aquel día él no tenía una linda facha precisamente, pelo largo, una "vincha" en la cabeza, y sudoroso, ella gordita, pero igual de linda, con cara de dibujito animado, acompañada de su hermana; ese día, quizás ninguno de ellos sospechó, que a partir de ahí, alguien arriba, abriría un cuaderno de historias con el título GIOVANNA - DAVID.

Si mi memoria no me falla, Giovanna contó que andaba de novia, es más, creo que hasta ya atada, a un "innombrable", lo suficientemente ciego como para no ver lo que tenía por delante, sin embargo, David...él si lo vió. Él por su parte, también estaba en una situación similar, la fulana aquella desdeñaba los dotes de amor, o siquiera la idea de tranquilidad, y para cuando reaccionó, el corazón de David estaba ya en busca del corazón de Giovanna, y viceversa.

En alguna oportunidad, ella contó lo ocurrido en un año nuevo, ya estaba separada del mequetrefe con el que estuvo atada, estaba muy sola esa noche, sus hermanas se fueron y ella no tuvo compañía mas que su propia sombra; David, su amigo...esa noche acudió a ella llevándole algo de comer.

Su primera "cita" fue bastante extraña, no tuvo esa intención siquiera, porque supuestamente era un salida común y corriente entre muchos amigos, que se habían citado en una especie de discoteca, sin embargo, los únicos que asistieron de todo el grupo (como si el cielo hubiese confabulado para que sucediera), solamente fueron ellos dos; decidieron bailar, beber...hacer de cuenta que estaban todos sus amigos, y así pasaron las horas, tragos van, tragos iban y no quisieron pensar en nada, y pasó. Cuando realmente fueron conscientes de lo que habían echo, ella quiso huir de él, porque la situación de ninguno de los dos estaba definida, las historias de ambos, con los otros protagonistas, aun se estaba escribiendo, mal...pero aun continuaban.

David, alto, "maceta" (tirando para gordito), bastante ingenuo para su tamaño (aunque él se crea vivo), peca de crédulo, bondadoso, paciente; Giovanna, bajita, morocha, sensible pero fuerte, capaz de levantar en alto el corazón de cualquier persona, al igual que David, y sin más, ya sin que parezcan válidas las excusas...ellos se juntaron.
Las familias son tema aparte y no interesan ahora, porque nuestros protagonistas de hoy, después de los "si, no, peros y tal ves", iniciaron su propia familia, cuando llegó un bebé...su bebé.
Esas idas y venidas continuaron, y de aquella vez en que la chica gordita y el muchacho pelucón se conocieron, han pasado ya más de 7 años y ayer, 22 de marzo, le pusieron un gran "SI, ACEPTO" a todo la historia de atrás y la que está por escribirse.
Creo que no he visto de una pareja que haya pasado por tantas cosas, que una historia se haya provisto de tantos matices, de tanta gente alrededor, y ellos dos, a pesar de ellos...de todos ellos, dieron un paso de fe, el uno en el otro.
La primera impresión que dan al verlos juntos, es de una familia joven pero muy fuerte, que él es quien mitiga las angustias con su fuerza, confianza y bondad, y ella es quien aporta seguridad con su templanza con cada beso que les da a sus dos grande hombres de la casa, Ella vive para darle amor y él vive simplemente por amor a ella.
Gracias por hacerme partícipe de este día. Felicidades!

viernes, 21 de marzo de 2014

¿TE CONOZCO?


Hace algunos años, mientras era jefa de carrera en una universidad pública, había un alumno bastante...particular.
Su nombre, Juan Carlos; de apariencia muy descuidada, desalineado, siempre con el ceño fruncido, alto, trataba mal a la gente, se dormía en clases, llegaba tarde, era grosero, cizañoso, conflictivo, indiscreto, casi todos los adjetivos que se le puedan aplicar a este tipo de personas. Sus notas eran bajas, no desaprobatorias, pero unas más bajas que otras, y lo veía porque en cada reunión de docentes a las que convocaba, él era uno de los temas a tratar, simplemente ya no lo toleraban, ni los maestros, ni sus compañeros...ni yo.
Inclusive llevé su caso al Vice rectorado académico, para que ellos, con poder superior al mío, autoricen sacarlo con libertad de la carrera o mínimo, ponérsela difícil y que él mismo decida irse (si...eso hacen en casi todas las universidades).  

Juan Carlos tenía solamente 18 años, se podría decir que recién cumplidos, y más allá de esa imagen y concepto que teníamos de él, no se sabía más; nadie sabía con quienes vivía, o dónde vivía, y eso me causó extrañeza, porque la dirección que figuraba entre sus registros, no existía (lo averigüe), no se sabía si tenía hermanos o parientes...nada; se me ocurrió buscar en sus archivos médicos, y había un número en caso de emergencias, pero era un número de teléfono de provincia, la cosa se ponía aun más extraña.

Y es que el muchacho era un total desastre, pero antes de tomar medidas más drásticas, creí conveniente, conversar con algún pariente mayor de edad que él tuviese, o alguien, un tutor, o no sé...alguien. Recuerdo que un lunes, si mal no recuerdo, eran las 6 o 6:30pm, yo ya estaba saliendo de mi oficina, salí con mi maletín por el corredor de la galería de arte de la universidad (no solía tomar ese camino casi nunca), y me cruzo con uno de los profesores de la carrera:
PROF. NUÑEZ: Solecito!!!, como estás???, ya a casita?
SOLE: Hola Oscar!, si, ya estoy de salida, qué tal?, tienes clase con un grupo nuevo creo más tardecito no?
PROF. NUÑEZ: Si, voy a RR.HH. firmo y me voy a mi clase
SOLE: Ok Oscar, entonces anda antes que se te haga tarde, nos vemos (me despedí, me dí media vuelta y seguí caminando, hasta que Oscar, me dijo en voz alta desde el corredor...)
PROF. NUÑEZ: Me encontré la vez pasada a tu alumno favorito!!!, estaba pelando pollo en el mercado mayorista, fue ese día que no fue a la clase de Susan!
SOLE: Si?...que raro, Ok, nos vemos (seguí caminando).

Totalmente extrañada por el dato, me volví a dar la vuelta e intenté detenerlo, necesitaba saber más:
SOLE: Oscar!!!!, espérame, te acompaño a que firmes, cuéntame, cuándo fue que viste a Juan Carlos exactamente?
PROF. NUÑEZ: Ayer, mi esposa me obligó a ir a comprarle unos insumos y el muchacho Juan Carlos estaba ahí, todo sucio, cochinito...
SOLE: Él te vio?
PROF. NUÑEZ: No...se le veía tan ocupado y además, el tipo que parece ser el dueño de la avícola, le gritaba delante de la gente como si nada, lo insultaba bien feo.
SOLE: Volverás ir en estos días???
PROF. NUÑEZ: Lo más seguro es que el fin de semana mi esposa me vuelva a obligar, qué quieres comprarle pollo al muchacho?, jajaja (con risa burlona).
SOLE: No, quiero saber qué hace el chico, quiero seguirle el rastro...
PROF. NUÑEZ: Ya!, si lo veo te mando mensaje pues...

Me despedí de Nuñez, y mi curiosidad ahora era aun mayor y entré nuevamente a mi oficina y pasé por el dpto. de Sistemas para averiguar más datos:
SOLE: Ingeniero!, cómo está?, usted cree que me pueda hacer un suuuper favor??? Necesito tener acceso a la ficha de matrícula de un alumno...
ING. ROJAS: Claro Solecito, dame los apellidos y el ciclo...
SOLE: Juan Carlos Bardales Lopez
El ingeniero se sumergió en un sin fin de cuadros, ventanas que aparecían y desaparecían des de su computadora, hasta que por fin, apareció el registro del muchacho, en efecto el número de contacto era de provincia, de Yauyos, que está a 4 horas de Lima y le pertenecía a "Faustina Lopez Ipanaqué", asumí que quizás era su mamá o alguna tía, así que, llamé y la llamada entró al cuarto intento:
SOLE: Aló? Buenas noche, es usted la señora Faustina Lopez?
SEÑORA: Si soy yo...quién habla?
SOLE: Buenas noches señora, le habla Soledad Mendoza, es usted pariente de Juan Carlos Bardales Lopez?, estamos hablando de la universidad donde él está estudiando...
SEÑORA: ¿Qué?...Él es mi hijo señorita, pero...no sabía que él estaba estudiando (la señora totalmente sorprendida), él viene solo uno que otro domingo señorita, está viviendo con mis otros dos hijitos, yo vivo acá sola, cuidando una chacrita que es de unos parientes...
SOLE: Pero él no le había comentado que él estaba estudiando?...¿nunca?.
SEÑORA: No señorita, le juro que no sabía, pero él está bien , le ha pasado algo o a alguno de mi hijitos?
SOLE: No señora, cálmese, quería tener más datos de él, no sabíamos que tenía hermanos, sabemos en realidad muy poco, y queríamos conocer su entorno, su familia...lo que hace fuera de la universidad, eso principalmente
SEÑORA: (Con la voz quebrada) Señorita...mi "Chacho" (así le dicen) no es malo, tiene un carácter un poco difícil pero es muy noble!, él prácticamente está criando a mis hijitos, él me manda algo de plata porque lo que gano acá no me alcanza, porque estoy enferma...él no es malo señorita (entre sollozos).

Pasaron aproximadamente, una hora y media de conversación, la señora me contó que Juan Carlos "Chacho", como ella y sus hermanos le dicen, es el mayor de tres hermanos, que él se hizo cargo de sus hermanos y su mamá desde que tenía 13 años, cuando a su mamá le detectaron una enfermedad que compromete a los huesos...., dice que se fue a trabajar con su padrino, pelando y despachando pollos y que algunos fines de semana, hace "cachuelos", como mesero en un restaurante. Se levanta a las 3 o 4 am. para ir a Cangallo a traer la mercadería de su padrino, y una vez que la deja en la tienda, va a su casa a alistar a sus hermanos, a prepararles el desayuno y luego regresa a trabajar, y así muchas cosas.

A medida que la señora iba contándome acerca de Juan Carlos, iba sintiéndome cada vez peor, no solo porque estaba frente a un verdadero luchador, digno de admiración y ayuda, pero sobre todo, porque me atreví a juzgarlo sin antes conocer su historia. Entonces, ahora todo tenía sentido...llegaba tarde porque a veces el tío, no lo dejaba en paz, o por ahí había que mandar al colegio a sus hermanitos, iba desalineado, porque el muchacho tenía que correr de un lado al otro, y probablemente, a veces no tenían para comer, porque procuraba guardar esos soles, para mandárselos a su mamá.

La señora me contaba cuando su papá los abandonó, fue Juan Carlos quien asumió las cargas de la casa, vendía caramelos mientras iba al colegio, y ayudaba en uno que otro puesto del mercado, y así llevaba de comer, y ahora, de grande hace lo mismo, y más admirable aun, es que quiso superarse e ingresó a la universidad. Por eso era que llegaba tarde, y el muchacho, quien quizás en otros casos, jovencitos de su edad, estuvieran disfrutando de esa etapa, sin embargo, él renunció a todo eso, y quizás en el fondo guardaba esa amargura de no poder ser como otros jóvenes, por amor a su familia. Entonces...¿dónde quedó ese chico grosero?...si nadie le enseñó derechamente nada, se formó solo; y con todo lo que hacía durante el día...¿cómo iba a rendir en sus estudios?, a partir de ese día todo, absolutamente todo, tenía sentido.

Esa noche no dormí, por el terrible cargo de conciencia, y me pasé asociando muchas cosas, y sentí profundo pena por el muchacho, y...vergüenza por mi. Al día siguiente, llegue a la oficina mucho más temprano de lo normal, mi secretaria no había llegado, nadie del piso en realidad, solo los vigilantes, daba vueltas una y otra vez por toda la oficina, no podía sentarme ni mantenerme quieta, y para mi buena suerte, un alumno de confianza, que era del mismo salón que Juan Carlos, había llegado temprano para reunirse con otros compañeros...:
SOLE: (grité desde el ventanal de la oficina)...Hugoooo!!!, sube, urgente!
HUGO: (con una terrible cara de susto): Señorita, buenos días...qué hice?
SOLE: Jaja...nada Hugo, dime...cómo va Juan Carlos?
HUGO: Ay profe!...usted sabe cómo es él, la vez pasada le encargamos que hiciera la parte de las conclusiones del trabajo que nos dejó la profesora Myrna, y no vino, ni ese día, ni el siguiente, así que lo sacamos del grupo.
SOLE: Huguito, te pido un favor, tu sabes dónde vive?, no sé si eras tu o Amanda, que una vez lo vieron en el mismo paradero...
HUGO: Ahhh, fue Amanda, yo vivo acá cerca, en cambio Amanda vive por el Rimac, creo que él vive por allá, porque dice que algunas veces lo ve en el paradero, pero nunca la saluda..ve profe? el pata es de lo peor..., por cierto, Amanda ya llegó, le digo que suba???
SOLE: Genial!, dile que venga, al toque, quiero pedirles un favor a ambos...

Hugo llamó a Amanda, su compañera de clases, y la niña se presentó casi casi de inmediato, bastante intrigada.

SOLE: Hola Amandita, buenos días, mira...estaba preguntándole a Hugo acerca de Juan Carlos Bardales...
AMANDA: Juan Carlos?...el cochino? (Hugo soltó una sonora carcajada burlona, y no me causó gracia).
SOLE: Si, tu compañero Juan Carlos, no el "cochino", bueno, por lo que me cuenta Hugo, posiblemente viva cerca por tu casa no?
AMANDA: Mmmm, no sé, a veces me lo he encontrado, pero siempre se pasa de largo, va como medio ido, y una que otra vez lo he visto bajar en el paradero y siempre se va en dirección a Virú...
SOLE: Miren chicos, necesito que me hagan un favor...necesito saber dónde vive Juan Carlos, si trabaja, dónde trabaja? si vive con alguien...no sé, y Amanda, si me dice que lo ves irse por esa calle, Melendez no vive también por esa calle?, 
AMANDA: Ahhh! siiii, él podría acompañarnos 
SOLE: Necesito que lo sigan o que consigan todos esos datos...creen que puedan hacerme ese favor?
AMANDA: Claro profe, pero usted sabe lo seco que es Juan Carlos, no dice ni "hola" a nadie...con las justas la saluda a usted...
SOLE: por favor chicos, necesito que averigüen eso, no tenemos ningún tipo de registro de él, y al menos queremos saber qué hace, me pueden hacer ese favor?...
 Amanda y Hugo, aceptaron mirándose con caras de resignados, pero era exactamente lo que necesitaba, y al cabo de 10 días, obtuve más información de la que imaginé.

A esta búsqueda, se les sumaron otros dos alumnos, se empezaron a turnar, para que Juan Carlos no tuviese sospechas, lo seguían día y noche, inclusive el fin de semana, y se juntaron para contarme todo lo que habían encontrado acerca del muchacho.

No solo sucedía todo lo que ya había contado, sino que resultaba que era un hermano amoroso, preocupado, buen vecino y muy querido entre los niñitos de la quinta en la que vivía, uno de esos niños dió aun más datos, Juan Carlos dormía en una cama improvisada por cartones y mantas, y la única cama, era para sus hermanitos menores, les cocinaba y los dejaba a cargo de la vecina de ellos, mamá del niño que que proporcionó los datos. Los alumnos a los cuales les había dado la tares, regresaban cada vez más sorprendidos, porque ese Juan Carlos, al cual apodaban despectivamente, como "el cochino", ese chico, malgeniado, de apariencia hosca, que inclusive trata mal  a la gente, es eso..."gente", renunció a su niñez para convertirse en adulto a la fuerza y aun más, trabaja desde las 4 am. cuida a sus hermanos, los atiende y muy cansado, se va a estudiar, a intentar mejorar su panorama...entonces ¿dónde quedó el cochino".

Después de una reunión entre los mismos alumnos de su salón, vieron cuan equivocados estaban y los injustos que habían sido al juzgar a "Chacho", vieron lo que ven sus ojos, no vieron otra cosa, y yo también hice lo mismo, y quizás, él tenía que enfrentarse todos los días con toda esa gente hostil, en todos lado, y su tosquedad era su única arma de defensa.

Al cabo de unos días, ya los profesores sabiendo lo que sucedía con el muchacho, y aun más, solicité una cita con con Dirección Académica y el Rectorado, para explicar el caso de este joven,  para muy grata sorpresa mía, el mismo Rector mandó llamar al chico y le había ofrecido un puesto de trabajo dentro del Área de Logística de la misma universidad, con un horario de 8 a 4pm., con un sueldo que era mucho más que el doble lo que podía ganar, y tendría tiempo no solo de cuidar mejor a sus hermanos, sino cambiar su calidad de vida. El joven, cambió su vida, nunca más lo vimos de mal humor, bien vestido e impecable, era un joven sonriente, bromista, buen compañero, y sus calificaciones eran excelentes.

Y si, yo he cometido ese error, muchos en realidad; decimos: "esa persona me cae mal, porque es bruta para hablar, es mala onda, es...es... es..", pero, ¿realmente conoces su historia?, quizás mientras tu y yo, tenemos alguien quien nos espere en casa, tenemos nuestros afectos intactos, quizás es apersona es una persona sola, que no recibió educación, pero es de corazón noble, que quizás es bruta para decir y hacer las cosas, pero nunca nadie le enseñó los límites de la cordura o el sentido común y la moderación. Yo cometo esos errores; el conocer a la gente, no implica necesariamente ser su amigo(a), pero si el dejar de juzgar, nadie sabe todo el mundo que existe detrás de cada quien, cada ser tiene una historia, y que al final, nos convertimos en una especie de "collage" de todas las personas y eventos que pasan a través de nuestra vida...entonces, realmente ¿Te conozco?